martes, 26 de julio de 2016

El problema de no tener el pelo lacio en República Dominicana

Nicky González Méndez
Por Orbis Beltré

“Yo no le doy becas a personas que tengan el pelo como tú; soy anticuada, pero no. No insistas, no le doy becas a personas que tengan el pelo como tú”.

Esas habrían sido las palabras de la titular del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, dirigidas a una estudiante dominicana que llevaba el pelo crespo, o como se conoce popularmente, un afro.

La joven afectada se trata de Nicky González Méndez, quien hizo la denuncia a través de su cuenta personal de Facebook, y nos dice que no tuvo más que echarse a llorar de impotencia en medio de los presentes allí, quienes no se inmutaron ante el trato vejatorio que le dispensó Ligia Amada Melo de Cardona, Ministra de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, sino todo lo contrario: ninguno quiso solidarizarse con ella (la agraviada), que pedía intercambiar números de teléfonos para que les sirvieran de testigos si tuviera que accionar judicialmente contra la referida funcionaria pública.

¿Cuál habría sido el pecado de la joven estudiante dominicana?  Simplemente que su pelo es crespo.

Y como el Gobierno dominicano es todo lo bandido que alguien pueda imaginarse.

Y como la Constitución y las leyes adjetivas de la República tienen en las autoridades a sus principales violadores.

Y como el Poder Judicial dominicano es más o menos un negocio al servicio de los que tienen el privilegio de ciertos apellidos o estatus social, no importa lo inverosímil que parezca lo que le habría pasado a la joven Nicky González Méndez,  en nuestro país siempre debemos esperar lo peor de cualquier funcionario público.

De todos modos, es oportuno recordarle a la señora Ligia Amada Melo de Cardona, Ministra de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, lo siguiente:

Señora Ministra, si es cierto que usted trató así a la ciudadana dominicana Nicky González Méndez, entonces estamos frente a una funcionaria pública que se ha degradado moralmente, y que no califica para continuar dirigiendo el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología.

Pero además, señora Ministra, usted podría ser pasible de que se invoque en su contra el artículo 148 de la Constitución dominicana, que prescribe esto: “Las personas jurídicas de derecho público y sus funcionarios o agentes serán responsables, conjunta y solidariamente, de conformidad con la ley, por los daños y perjuicios ocasionados a las personas físicas o jurídicas por una actuación u omisión administrativa antijurídica”.


Y es, señora Ligia Amada Melo de Cardona, Ministra de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, que su actuación respecto a la ciudadana dominicana Nicky González Méndez no habría podido ser más antijurídica.  Porque sobre todo, el ministerio que usted dirige no se trata de una herencia que le dejaron sus padres, de donde usted puede disponer de lo que haya a su antojo.

Señora Ministra, observe cuántas disposiciones jurídicas usted habría vulnerado en perjuicio de su víctima:

De la Constitución dominicana

Artículo 5.- Fundamento de la Constitución. La Constitución se fundamenta en el respeto a la dignidad humana.

Artículo 8.- Función esencial del Estado. Es función esencial del Estado, la protección efectiva de los derechos de la persona, el respeto de su dignidad y la obtención de los medios que le permitan perfeccionarse de forma igualitaria, equitativa y progresiva, dentro de un marco de libertad individual y de justicia social, compatibles con el orden público, el bienestar general y los derechos de todos y todas.

Artículo 38.- Dignidad humana. El Estado se fundamenta en el respeto a la dignidad de la persona y se organiza para la protección real y efectiva de los derechos fundamentales que le son inherentes. La dignidad del ser humano es sagrada, innata e inviolable; su respeto y protección constituyen una responsabilidad esencial de los poderes públicos.

Artículo 39.- Derecho a la igualdad. Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, reciben la misma protección y trato de las instituciones, autoridades y demás personas y gozan de los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación por razones de género, color, edad, discapacidad, nacionalidad, vínculos familiares, lengua, religión, opinión política o filosófica, condición social o personal.

En consecuencia:

1) La República condena todo privilegio y situación que tienda a quebrantar la igualdad de las dominicanas y los dominicanos, entre quienes no deben existir otras diferencias que las que resulten de sus talentos o de sus virtudes;

3) El Estado debe promover las condiciones jurídicas y administrativas para que la igualdad sea real y efectiva y adoptará medidas para prevenir y combatir la DISCRIMINACIÓN, la marginalidad, la vulnerabilidad y la exclusión.


Artículo 43.- Derecho al libre desarrollo de la personalidad. Toda persona tiene derecho al libre desarrollo de su personalidad, sin más limitaciones que las impuestas por el orden jurídico y los derechos de los demás.


Artículo 44.- Derecho a la intimidad y el honor personal. Toda persona tiene derecho a la intimidad. Se garantiza el respeto y la no injerencia en la vida privada, familiar, el domicilio y la correspondencia del individuo. Se reconoce el derecho al honor, al buen nombre y a la propia imagen. Toda autoridad o particular que los viole está obligado a resarcirlos o repararlos conforme a la ley.

Por tanto:

Párrafo.- El disfrute de estas libertades se ejercerá respetando el derecho al honor, a la intimidad, así como a la dignidad y la moral de las personas, en especial la protección de la juventud y de la infancia, de conformidad con la ley y el orden público.


Artículo 63.- Derecho a la educación. Toda persona tiene derecho a una educación integral, de calidad, permanente, en igualdad de condiciones y oportunidades, sin más limitaciones que las derivadas de sus aptitudes, vocación y aspiraciones.

Y aunque la Constitución dominicana establece en el artículo 6 su supremacía en el ordenamiento jurídico del Estado, no está demás, señora Ministra Ligia Amada Melo de Cardona, advertirle que usted, con su comportamiento, habría vulnerado además la ley 41-08 Sobre Función Pública, que dice así:

De la Ley 41-08 sobre Función Pública


Artículo 77.- A los efectos del régimen ético y disciplinario, serán considerados como principios rectores de la conducta de los servidores públicos de los órganos y entidades de la administración pública, los siguientes:

1. Cortesía: Se manifiesta en el trato amable y de respeto a la dignidad en las relaciones humanas;

2. Decoro: Impone al servidor público respeto para sí y para los ciudadanos que demanden algún servicio;

3. Discreción: Requiere guardar silencio de los casos que se traten cuando éstos ameriten confidencia;

4. Disciplina: Significa la observancia y el estricto cumplimiento de las normas administrativas y de derecho público por parte de los servidores públicos en el ejercicio de sus funciones;

5. Honestidad: Refleja el recto proceder del individuo;

6. Vocación de Justicia: Obliga a los servidores públicos a actuar con equidad y sin discriminación por razones políticas, religión, etnia, posición social y económica, o de otra índole;

7. Lealtad: Manifestación permanente de fidelidad hacia el Estado, que se traduce en solidaridad con la institución, superiores, compañeros de labores y subordinados, -26- dentro de los límites de las leyes y de la ética;

8. Probidad: Conducta humana considerada como reflejo de integridad, honradez y entereza;

9. Pulcritud: Entraña manejo adecuado y transparente de los bienes del Estado;

10. Vocación de Servicio: Se manifiesta a través de acciones de entrega diligente a las tareas asignadas e implica disposición para dar oportuna y esmerada atención a los requerimientos y trabajos encomendados".

Artículo 79.- Son deberes de los servidores públicos, los siguientes:

1. Cumplir y hacer cumplir la Constitución de la República, las leyes, los reglamentos, manuales, instructivos, y otras disposiciones emanadas de autoridades competentes;

2. Prestar el servicio personalmente con dedicación, eficiencia, eficacia, honestidad e imparcialidad en las funciones que se le encomienden de acuerdo con su jerarquía y cargo;

5. Actuar imparcialmente en el desempeño de sus tareas dando trato y servicio por igual a quien la ley señale, sin discriminaciones político partidista, de género, religiosas, étnicas o de otro tipo, absteniéndose de intervenir en aquellos casos que puedan dar origen a interpretaciones de parcialidad, así como con otros criterios que sean incompatibles con los derechos humanos;

8. Observar permanentemente en sus relaciones con el público toda la consideración y cortesía debidas a la dignidad de éste.

Mi recomendación final para la ciudadana Nicky González Méndez es que invoque el artículo 72 de la Constitución dominicana, y que proceda con un recurso de acción de amparo por ante el Tribunal Superior Administrativo, a ver si le bajan un poco los humos de racismo y prejuicio a la señora Ministra de Educación Superior, Ciencia y Tecnología.  

Razones de sobra tenemos para desconfiar de los tribunales en este suelo patrio, pero quién sabe si un día nuestros jueces se equivocan a favor del decoro, de la dignidad y del honor; quién sabe si es esta la oportunidad que espera todo juez para equivocarse a favor de la justicia!








jueves, 21 de julio de 2016

Así es que “sabe ver” el dominicano

Orbis Beltré

Por Orbis Beltré

Tras el lamentable hecho de la violación y asesinato de una niña de cinco años —caso en el que se encuentran involucrados tres menores de edad—, no son pocas las voces que exigen modificar el Código del Menor para contemplar penas más severas. Expreso al respecto mi postura:

El problema no se resuelve juzgando a los niños como adultos ni imponiendo sanciones más drásticas. Al menos, esa es la conclusión lógica cuando observamos la realidad de países como los Estados Unidos.

La verdadera solución radica en la educación y en políticas públicas que fortalezcan al Estado en materia de protección a la infancia en situación de vulnerabilidad. Sin embargo, para lograrlo se requiere una sociedad con vocación de desarrollo o, como mínimo, la aspiración genuina de construirla.

En una nación con instituciones tan débiles como las del Estado dominicano —donde la corrupción pública y privada se ampara en las leyes o en sus omisiones, y donde la impunidad parece ser la norma en las altas esferas—, resultaría iluso esperar que los más jóvenes no imiten aquello que ven y escuchan a diario.

Me permito ir más lejos: resulta cínico escandalizarse cuando vemos a niños violando y asesinando, mientras exhibimos sin sobresalto alguno en las recepciones sociales a un jefe del Ministerio Público de conducta cuestionable como Francisco Domínguez Brito, o mientras todo un pueblo elige como su representante ante el Senado de la República a una figura como Félix Bautista, por solo citar dos ejemplos.

La conducta de estos niños, hoy imputados por este horrendo crimen, podría ser el reflejo de:

Haber llegado al mundo bajo la tutela de padres sin criterio sobre lo que implica la paternidad y sus responsabilidades.

La exposición constante a una televisión nacional que, sin respeto por los horarios ni por el público, difunde contenidos de ínfima calidad.

La influencia de una programación radial que transmite chabacanerías las 24 horas del día.

El impacto de crecer en la más abyecta pobreza, como ocurre en la mayoría de nuestros barrios: entre callejones de casuchas y hacinamiento sistémico.

Lo más probable es que estos niños simplemente se hayan adelantado al pueblo llano en comprender y ejecutar el mensaje que las autoridades envían desde hace tiempo: en este país se puede cometer cualquier crimen sin consecuencia alguna, siempre que se goce de cierta impunidad o estatus. De hecho, al presidente del partido de gobierno un confeso narcotraficante lo señaló públicamente como su socio y nadie investigó a nadie. Sumado a esto, pocos le han fallado tanto al país como Leonel Fernández, y, sin embargo, el sistema lo mantiene intocable.

Es sumamente fácil exigir castigos severos para estos menores. Cabe preguntarse si, honestamente, la sociedad dominicana cuenta con los mínimos atributos morales para exigirles a sus niños una conducta decorosa.

¿Acaso lo que estos menores hicieron es más repudiable que la actitud de la Iglesia católica dominicana al encubrir a sacerdotes, obispos y nuncios abusadores de niños?

¿O es que ya no recordamos el caso del orfanato San Rafael del Yuma, en Higüey —vinculado al obispo Ramón Benito de la Rosa y Carpio—, cuyo único castigo consistió en su traslado a la diócesis de Santiago de los Caballeros? No escuché a nadie exigir justicia en su contra.

¿O no recordamos cómo el Estado dominicano protegió al padre Alberto, el sacerdote polaco que en Juncalito, Santiago, abusó de decenas de niños?

 

¿O cómo se facilitó la huida del nuncio Wesołowski tras destaparse que cometía pederastia en nuestro país?

¿Acaso olvidamos cómo el Estado, la Iglesia católica y la Iglesia evangélica condenaron a la muerte a «Esperancita»?

¿O cómo se pretende, a través de reformas legislativas, desproteger física y moralmente a las mujeres más vulnerables de la nación?

¿O es que ya olvidamos que en las últimas elecciones votamos para elegir como regidores, alcaldes, diputados y senadores a personas señaladas por corrupción y narcotráfico?

Sé que no faltarán quienes apelen a su acostumbrada cortedad de miras con el cliché de «tienes intención de justificar una cosa con la otra». Precisamente, estas líneas fueron motivadas para interpelar a ese tipo de conciencia.



viernes, 17 de junio de 2016

A mi Patria

Orbis Beltré
Por  Orbis Beltré

Por lo visto ha de ser que te engañaron
tu nombre es un gigante y tú pequeña
cúmulo de males te solventan
impune tienes la agresión que te propinan los malvados
extorsionan tu razón de ser los uniformes
y títulos te asaltan con su anuencia… cuánto abuso te dispensa el privilegio!

Di que has hecho que te cobran
ya te ahoga la miseria y yo lo siento
lo contrario es más pero es mentira
y hago intento de negarlo pero al fin honesto tu estatura es vergonzosa

Vergonzoso el escenario en que te ves, Patria mía: más de siglo y medio con tu dignidad momificada
mandatarios que mandan en tu contra y son señores
un pueblo que la idiotez no lo cansa
que no lo inmuta la carencia
que no lo despierta la injusticia

Cuestionado el ejercicio de tus leyes
cada vez te hacen más triste
cada vez más pordiosera
menos creíble cada vez

Me duele tu dolor tan mudo
me inquieta tu quietud
lo tan acostumbrada que te has vuelto a la mentira
soñando una esperanza que es más bálsamos para tu momia

Ay, Patria mía!
Solo te quiero yo  y me distorsionan el amor con el Oeste
porque estúpidos los hay
más que Buenaventura y Santana

martes, 31 de mayo de 2016

Carta abierta a José Luis Taveras et al

Por Pedro Cabiya

Estamos locos, José Luis. Acéptalo. Yo lo acepté. Estamos desquiciados, de manicomio. Que alguien nos medique, pana, que nos tranquen.

César Pérez también. Amárrenlo y sédenlo. Aura Celeste: de atar está esa señora. Andrés L. Mateo no sé cómo es que anda por ahí sin una camisa de fuerza. ¿Sara Pérez? Xanax con ella, megadosis.

A Altagracia Salazar, Edith Febles, Amelia Deschamps, Marino Zapete, y Marien Aristy hay que ponerles cloroformo y acostarlos a dormir en una habitación acolchada. Jhonatan Liriano pide a gritos un CAT-Scan. Huchi y Diana Lora, dementes padre e hija.

Alucinamos, colega, alucinamos. Los videos, los golpes, las trampas, la suciedad, la matemática sicodélica, el irrespeto a los procedimientos, los incendios… Dejemos de fumar cáscara de guineo, José Luis. No nos hace bien. Nubla nuestras percepciones. Nos atosiga. Atrofia nuestro entendimiento. Debemos revisarnos.

El consenso oficialista dice que la bacía es yelmo, amigo mío, ni siquiera baciyelmo. Estamos viendo el asunto de manera equivocada. Tenemos el sol en los ojos y el alboroto circundante nos desorienta. No podemos confiar en nuestros sentidos.

Se me da muy mal el doublethink. Necesito ayuda, quizá en forma de una lobotomía.Tampoco en nuestra inteligencia, que tan bien nos había servido hasta ahora. Queda supeditada de pronto a la opinión de medios que claramente no están cooptados, de periodistas que obviamente no son bocinas, y de aventureros de la palabra que hacen gala de tolerancia (pero con la pillería), de apertura a todas las posibilidades (en especial si descargan a los pillos), de plasticidad ética (todo es relativo, al fin y al cabo), y de un temperamento profundamente compasivo… pero única y exclusivamente cuando la bandeja de la balanza se inclina a su favor, cuando son ellos los que están guarecidos bajo los cobertizos del poder y pueden darse el lujo de predicar subjetividad, ambigüedad, creando un clima donde nada tiene asidero, donde no hay verdades objetivas, donde todo es del color del cristal con que se mira. Habiendo acumulado el poder del lado de ellos (y “ellos” pueden ser cualquiera de los contendientes), se vuelven magnánimos con las definiciones, indulgentes con los plazos, flexibles con los procedimientos, generosos con el uso del ejército, y pacientes con las triquiñuelas de los suyos — al tiempo que son estrictos con la forma en que deben ser canalizadas las quejas, exigentes en sus llamados a la paz y el orden, e implacables en su noción de cómo, cuándo, y por qué debe la oposición protestar. Cobran hasta el último chele antes de los treinta días, pero cuando les toca pagar redondean para abajo, noventa días después, y todavía se lo encuentran caro.

¡Perdón! Ahí vuelvo yo con mis locuras. Es que no aprendo. Es que no aprendo. Se me da muy mal el doublethink. Necesito ayuda, quizá en forma de una lobotomía. ¿Entenderían mi emergencia los chicos y chicas del 911?

El emperador no está desnudo, José Luis. Tenemos que cambiar los espejuelos. ¿No ves cómo los empresarios debaten acerca de la magnificencia de las telas? ¿No escuchas a la iglesia elogiando la elegancia del corte? ¿No oyes a todos esos intelectuales, José Luis, ¡intelectuales!, discutiendo la paleta de colores, los patrones, los accesorios, el bordillo, los flecos, las puñetas, los cuellos, las mangas, las calzas, los fondillos… Nuestro emperador luce un traje fabuloso, y que no podamos apreciarlo es culpa nuestra… Hay que cogerle un chin el ruedo, eso sí, dicen ellos, hay que ajustarlo de cintura, admiten ellos, hay que dejarlo remojando en cloro, pero no mucho, quizá darle una planchadita, pasarle el remueve-pelusas, confiesan ellos, conceden ellos, pero carajo, ¡qué traje! ¡Qué traje!

No. No, José Luis, eso que vemos ahí no son las verijas del emperador. Eso de ahí no es su culo lánguido, reseco y no del todo limpio; esas no son sus nalgas esmirriadas y pellejúas; eso de allá no son sus testículos pelados; esas no son sus rodillas llenas de psoriasis; no es pie de atleta eso que le come la entrefalange; no son esas sus costillas protuberantes, su caja del pecho hundida, el espinazo torcido por la escoliosis, el ombligo mugriento. ¡Qué bruto eres! ¡Qué brutos somos! ¡Vergüenza debería darnos! ¡Cuánta gente que no sabe de trajes!

Y lo peor es que no estamos solos, amigo mío. Lee nada más esta locura, esta insania de Guillermo Cifuentes:

“La legitimidad emana exclusivamente del cumplimiento de los procedimientos y protocolos legales en cuanto a la emisión del sufragio y por supuesto de la forma en que se llevó a cabo el escrutinio. Si eso no existe, todas las felicitaciones resultan sospechosas de pretender legitimar un proceso que no es capaz de legitimarse por sí mismo, con consecuencias más nocivas para la vida democrática que los propios sucesos que nos ocupan.”

Dime si a este lunático no hay que ponerle un bozal y una carlanca de cimarrón. Pero, ¡a quién se le ocurre!

Callémonos por los pobres: ellos no merecen este caos que incitamos desde la butaca de nuestros privilegios.Un joven comentarista de uno de mis muros — otro maldito loco — tuvo la osadía de postear la definición de dictadura según Wikipedia. Dice que dictadura “es una forma de gobierno en la cual el poder se concentra en torno a la figura de un solo individuo o élite, generalmente a través de la consolidación de un gobierno de facto que se caracteriza por una ausencia de división de poderes, una propensión a ejercitar arbitrariamente el mando en beneficio de la minoría que la apoya, la independencia del gobierno respecto a la presencia o no de consentimiento por parte de cualquiera de los gobernados, y la imposibilidad de que a través de un procedimiento institucionalizado la oposición llegue al poder.”

Nuestro problema, José Luis, la prueba contundente de que estamos mal de la cabeza, es que nosotros leemos esta definición y de una vez pensamos, “Cónchole, pero ese parrafito como que describe bastante bien la situación en República Dominicana… ofrézcome”. Para corregir esto haría falta que al instante recibiéramos una descarga de cien voltios en las tetillas, porque si insistimos en nuestro error, si persistimos en la soberbia de hacer uso de nuestro raciocinio, ¿cómo diablos vamos a lograr un gobierno de unidad que trabaje en pos de un futuro de esperanza y de libertad?

Caramba, ¿viste eso? Ya casi casi estoy hablando como todos esos demócratas con olor a humo en el pelo, cachispa de borrador en las mangas de la camisa, y un par de valijas de seguridad en el baúl de sus carros. ¡A trabajar, a trabajar! ¡La patria espera por nosotros! ¡A pasar la página y a trabajar!

Estás loco, José Luis. De remate. Don César, algo habrá que hacer con usted, pero no podemos permitir que ande así, suelto por la calle. Que alguien amarre a Sara a los pilares de su cama y le ponga un crucifijo en el pecho, como en aquella película. Aunque yo lo que debería hacer es callarme la boca y no darle más ideas a todas esas patrullas ortopédicas dedicadas, desde sus diferentes púlpitos y estrados, a corregir a los heréticos que todavía creen – ingenuos que son, estúpidos que son – en definiciones de diccionario.


No seamos egoístas. Callémonos. Pensemos en todos esos inversionistas extranjeros que se aspavientan menos por la crasa falta de institucionalidad que impera en nuestro país que por las protestas que inspira. Callémonos por los pobres: ellos no merecen este caos que incitamos desde la butaca de nuestros privilegios. ¿Encima de loco, burgués? Pero, sobre todo, José Luis, callémonos por los niños. ¿Qué ejemplo es el que queremos darle a quienes heredarán el país?

martes, 24 de mayo de 2016

¿Mi opinión sobre las recientes elecciones?

Beatriz Ferrer
Por Beatriz Ferrer

Que los cañones deben apuntarse hacia la Junta Central Electoral, quien con su ineficiencia y prepotencia (encarnada en la persona de Roberto Rosario) ha propiciado que luego de los comicios se presenten irregularidades graves que parecen incluir fraudes.

Que está claro que Danilo ganó y que el PLD ganó en la mayoría de las provincias, lo que no quita que haya habido, y estén habiendo, vicios serios en el conteo de votos.

Que el PRM perredé-pepehachista tiene desde el 66 jugando a Pedrito y el lobo, lo cual sólo contribuye al hartazgo de la gente cuando arrancan a gritar "fraude!" antes de que siquiera cierren los colegios electorales. Esto demuestra que probablemente tenemos la oposición que nos merecemos, mas no una oposición decente y seria, y que esos "otros" bien pudieron haber cometido irregularidades, aunque a menor escala por tener menos recursos.

Que todo el que pudo compró votos, sólo que el que tenía más dinero compró más votos.

Que las elecciones se ganan, y recordemos a Chile, que sacó a Pinochet mediante elecciones. Para eso se trabaja más y se patalea menos, se crean condiciones favorables, en lugar de asociarse a sindicatos mafiosos y a narcos. 

Que para contrarrestar en las urnas a ese 28% de beneficiarios del Estado y sus familias hay que subir una loma empinada, y que quien sube acompañado de ganado está destinado a resbalar con su excremento.

Que mejor haría Abinader enfocándose en el proceso y en el árbitro, en lugar de persistir en las mismas tácticas de siempre.

Que a Danilo ya se le nota su endiosamiento, celebrando su victoria el martes pasado con menos del 60% de los votos computados. Ello apunta a que el venidero será un Gobierno de soberbia, peligrosa compañera de la democracia.

Que TODO este proceso ha sido un desastre total y absoluto, y que Roberto Rosario (mínimo) debería renunciar o ser destituido por el desborde de incompetencia exhibido en estos comicios, mismo que no se veía en este país desde hace más de 20 años.

Finalmente, que yo soy la primera que siente haber perdido, pues me duele enormemente ver la perpetuación en el poder de este cártel, la anulación de partidos de oposición, y la vorágine morada, que aún parece tener hambre atrasada. Yo iba a perder como quiera, porque no tenía opción. Mi esperanza está puesta en esos votos que fueron a los partidos pequeños, en incrementar ese voto de conciencia, poco a poco, en las elecciones venideras. Y está puesta en aquellos candidatos de oposición que ganaron curules.

Ahora a trabajar en crear una ciudadanía consciente. Señores, hablen con la gente, ayuden a quienes no pueden profundizar (por ser víctimas de este sistema que hoy se perpetúa, de este continuismo que ya ha tenido tiempo de invertir en una generación de jóvenes, sin embargo lo que ha hecho es ampliar la brecha de la inequidad), ayúdenles a entender las cosas. Hablen, hablen, y no se cansen de hablar.

lunes, 16 de mayo de 2016

Peledeístas pobres, sean felices!

Orbis Beltré
Por Orbis Beltré

Ayer una vez más el pueblo dominicano quiso irse al patíbulo; ayer el pueblo dominicano se echó la soga al cuello y se tiró al vacío -¡Y QUÉ CURIOSO!- en su agonía por el cuello fracturado y la falta de oxígeno, celebra su hazaña como si estuviera seguro de que está huyendo de la muerte.

Esta vez me dirijo, no a los pobres peledeístas, sino a los peledeístas pobres, a esos que pretenden creer que ayer ganaron el cielo. La sexta pela, vociferan alegres, como si no fuera en su piel que se ha estado estrellando el látigo.

Esta vez me dirijo no a los pobres peledeístas, sino a los peledeístas pobres, a esos que ejerciendo una inocencia usurpada hoy van celebrando con gran júbilo que el PLD ganó las elecciones por sexta ocasión consecutiva.

Les digo, a ustedes, peledeístas pobres, que procuren nunca tener que ir a un hospital público de los que hay en nuestro país, que procuren nunca tener que necesitar el seguro de salud subsidiado del SENASA, que procuren nunca tener que ir a los tribunales de nuestro país a reclamar justicia.

Los exhorto a que sean felices, a que procuren nunca necesitar la protección del Estado, a que procuren nunca ganar el sueldo mínimo establecido, a que procuren nunca ir a una farmacia a comprar medicamentos, a que procuren nunca necesitar un Congreso tan eficiente, que se atreva a leer un contrato antes de firmarlo.

Sean felices, peledeístas pobres, tan felices, que ninguna reforma fiscal pueda afectarlos, aunque la creación de más impuestos y el más encarecimiento de los muchos que ya tenemos, no sea para mejorar nuestras vidas.

Sean felices, gocen, peledeístas pobres, que ustedes han ganado; sean felices y gocen, peledeístas pobres, porque ustedes no son frustrados y no son amargados y no son resentidos sociales como yo, que entiendo que el triunfo de ayer, del PLD, exaltado en la figura del senador Félix Bautista como el candidato más votado, es una señal inequívoca de lo abusivamente idiota que se ha vuelto la sociedad dominicana.

Peledeístas pobres, gocen, ustedes ganaron ayer, y yo seguiré siendo el raro, o mejor dicho, el frustrado, el amargado y resentido social.

sábado, 14 de mayo de 2016

Iré a votar mañana contra el PLD, por un asunto de deber, justicia y conciencia

Sara Perez
Por Sara Perez

No es mucho lo que creo en la democracia representativa, porque representa a muy pocos y no tengo ninguna confianza en una Junta Central Electoral presidida por alguien explícita y desafiantemente deshonesto y sin integridad y comprometido con el partido en el gobierno.

Sé que el PLD lleva años ajustando todo el proceso electoral -incluyendo las fases previas, de registro civil-para malearlo a su conveniencia. 

Sé que nadie ha tenido más recursos públicos para contaminar las elecciones, ni los ha usado tan desenfrenadamente como lo ha hecho el PLD.

Sé que los del PLD han salido y saldrán hasta el último momento a recabar los votos de la miseria, con un pote de ron, un pica pollo y unos cheles, que es lo que les ha costado secuestrar a nuestro país.

También han salido a recabar los votos del empresariado y de los industriales, con sobornos, chantajes, repartición del país como una vaca muerta y con todo lo anterior junto y al mismo tiempo.

Sé que el PLD se ha asegurado de que en RD no funcione ningún arbitraje legal, remotamente justo.

Pero mañana iré a votar contra el PLD.

Soy del grupo -no me importa si grande, mediano, chiquito o minúsculo- que considera un deber plantarle cara a estos ladrones, que tiran la puerta por la ventana, mientras planean otra reforma para robar más impuestos.

Voy a votar contra el PLD, porque me duele como ha picoteado la frágil institucionalidad del país y lo que ha hecho con las nociones de identidad y derechos.

Voy a votar contra el PLD porque a mí no me hace gracia la bravuconearía pendenciera y abusiva de estos delincuentes.

Voy a votar en contra del PLD porque en su caso, el tufo a Trujillo es más que un tufo.

Voy a votar en contra el PLD porque me repugnan sus discursitos vacuos, cuadriculados, de crápulas sabiondas, con los que quieren obligar a todo el mundo a tragarse una plasta de mierda, diciendo que es un helado de chocolate.

Me desagrada lo malagente que se han vuelto, embebidos en su diarrea de corrupción y en su fisgoneo continuo.

Detesto su fábrica industrial de bocinas envilecidas y es un insulto y un agravio, su ejercicio masivo de reducción de la gente, la conversión adocenada de los artistas en parásitos menesterosos y me dan escalofríos los pretendidos intelectuales aborregados en un rumiante coro de botellas carentes de dignidad y dispuestos a cualquier sordidez

Voy a votar mañana contra el PLD, porque cada día sus dirigentes son más desaprensivos y siniestros.

Iré a votar mañana contra el PLD, por un asunto de deber, justicia y conciencia.