sábado, 24 de diciembre de 2016

Se dedican a robarle al país para luego ser "caritativos"

Sara Pérez
 Por Sara Perez

Los que reciben las cajitas "navideñas", lo que realmente reciben son las micromigajitas de los macrorobos ejecutados por los repartidores de cajas contra quienes las reciben. 

Entre los asaltados no se pueden excluir, sino todo lo contrario, a los que buscan las cajas a brazo partido y reúnen muchas, después de "engañar" al sistema, recogiendo más de las que les corresponde. Un tíguere cuyo botín sea 13 cajitas "navideñas" con pica-picas y unas habichuelas que podrían usarse como municiones en una guerra, es un menesteroso igual que quien no logra conseguir ni la mitad de una caja.

Ahora bien, no he podido encontrar una categoría adecuada para los tígueres que comienzan a "pensar en grande" y se roban montones de cajitas, cuya miseriosidad no disminuye, aunque se trate de miles y millones de cajitas.

No sé. Creo que es un autorrobo. Los que se dedican a robarle al país, para luego ser "caritativos", distribuyendo lo que no les interesa de lo robado, tal vez han optado por interesarse también por las chatarrerías de su bondad.

Sí, yo me imagino perfectamente a Leonel o a Danilo, mandando a asaltar un camión lleno de botellitas de ponche, para no solo quedarse con los importes de la sobrevaluación de la compra, sino también con el "producto", para guardarlo para el año próximo y repetir la genial estrategia... muchos congresistas se ajustan como un guante al mismo perfil. Y qué decir de los alcaldes y regidores...

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Carta a la Vicepresidente de la República, señora Margarita Cedeño de Fernández

Orbis Beltré

Por Orbis Beltré

Respecto al aborto terapéutico en los términos en que se ha planteado en los artículos 107, 108, 109 y 110 del proyecto de Código Penal dominicano, el debate que usted sugiere —después de que el presidente Danilo Medina observara y devolviera al Senado dicho proyecto— no es sensato.

¡No hay nada que debatir!

El asunto es simple. Aborto legal en tres causales:

1.        Para salvar la vida de la mujer embarazada.

2.      Cuando el embarazo sea resultado de una violación o de un incesto.

3.      Cuando se compruebe científicamente que el feto padece una malformación incompatible con la vida.

¿Que usted, por su condición de cristiana y por su moral religiosa, no abortaría nunca?

A usted nadie debería impedírselo jamás. Usted, por ser cristiana y por su moral, lleve su embarazo hasta las últimas consecuencias, sin importar que su médico le advierta que no sobrevivirá a ese parto.

¿Que usted, por su condición de cristiana y por su moral religiosa, no abortaría nunca?

Pues lleve su embarazo hasta las últimas consecuencias, aunque este sea el resultado de un incesto o de que un delincuente entrara de madrugada a su casa, asesinara a su familia, la golpeara, la amordazara y la violara a usted, señora Margarita Cedeño de Fernández, vicepresidenta de la República.

¿Que usted, por su condición de cristiana y por su moral religiosa, no abortaría nunca?

Entonces continúe su embarazo hasta el final, aunque la ciencia haya comprobado que el feto que lleva en su vientre carece de cerebro, de pulmones o de columna vertebral, y que no sobrevivirá al nacer.

Señora Margarita Cedeño de Fernández, vicepresidenta de la República: si usted jamás abortaría, sin importar las circunstancias ni las consecuencias, porque se siente cristiana y por su moral, está en todo su derecho y se le respeta. Pero de la misma manera, usted, por más cristiana que se sienta, no tiene derecho a conculcar la libertad de las demás mujeres que no comparten su criterio sobre mantener un embarazo sin importar el sufrimiento que este implique.

Se le exige sensatez, señora vicepresidenta.



viernes, 25 de noviembre de 2016

El Estado dominicano: cómplice de la violencia de género y del feminicidio!

Por Orbis Beltré (Marzo de 2014)

La República Dominicana es, ante la mujer, un Estado abusador. Para muestra, empecemos con este dato: a la mujer dominicana, a pesar de representar la mitad de la población y de haber sido, desde la fundación de la República, una protagonista activa en los acontecimientos ideológicos, bélicos, económicos, sociales y culturales más importantes que nos han formado como nación, solo se le reconoce una cuota de representación del 33 % en los partidos políticos.

Tristemente, salvo por breves y excepcionales momentos, nuestro país ha sido dirigido por peligrosos delincuentes desde los tiempos del santanismo y el baecismo hasta los días del balaguerismo y el peledeísmo. Tal vez esto explique el vergonzoso nivel de conciencia que tenemos como sociedad y por qué estamos tan lejos de cumplir con las metas del milenio —especialmente su tercer objetivo—, trazadas por la ONU en el año 2000 con proyección al 2015. Hago este preámbulo para encaminarme hacia la indignación que motiva estas líneas.

El 25 de noviembre de 1960, nuestro pueblo, azotado por una desenfrenada psicosis de perversidad, vio derramarse la sangre de tres ilustres mujeres en cuyo honor se conmemora hoy el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Este vil asesinato fue, sin duda, el detonante que aceleró la caída de la dictadura trujillista el 30 de mayo de 1961.

Aquella sangrienta tiranía que el 25 de noviembre de 1960 sumó a las hermanas Mirabal a su estadística de muerte llegó a su fin seis meses después. Ya sin Trujillo en el escenario, en el verano de 1962 fueron llevados a juicio los autores materiales del crimen. Dichos asesinos fueron condenados a penas de 20 y 30 años de prisión. Sin embargo, aunque parezca increíble, el Estado dominicano se confabuló como de costumbre con la impunidad y estos criminales no llegaron a cumplir ni dos años en prisión: en los primeros meses de 1965 todos fueron sacados de la cárcel y ningún gobierno posterior se interesó jamás en perseguirlos para que cumplieran sus condenas.

Quiero destacar la dimensión de las hermanas Mirabal, cuyo encumbrado valor en la lucha por la libertad y el respeto a la dignidad humana las coloca en el altar más sagrado de nuestra historia, dejándonos claro que eran mujeres de una estirpe excepcional. Por el contrario, la impunidad otorgada a sus asesinos constituye una mancha indeleble en la democracia dominicana, una mancha que el Estado se ha encargado de agrandar día tras día.

Ante fechas como el 25 de noviembre o el 8 de marzo, nuestra sociedad debería llorar no por pena, sino por complicidad y culpa. Complicidad y culpa porque, frente a las amenazas contra la honra y el bienestar de la mujer, hemos sido excesivamente tolerantes.

Es doloroso admitirlo, pero los datos no mienten: entre 2005 y diciembre de 2013, el Estado dominicano presenció el asesinato por feminicidio de 923 mujeres, ante lo cual su único rol ha sido apresar a algunos de los agresores, juzgarlos y sentarse a esperar la próxima víctima. En lo que va del presente año —que apenas agota su segundo mes— la cuenta ya supera las 14 mujeres asesinadas a manos de hombres, bajo el amparo de un «dejar hacer, dejar pasar» alimentado por nuestra cultura patriarcal.

¿Qué es la República Dominicana ante la mujer? Es un Estado indolente, apático, morboso y desconsiderado en extremo.

No quiero extender demasiado estas líneas, sino lograr que el lector comprenda la razón de mi indignación contra el Estado y la actitud de sus autoridades ante esta escalofriante realidad.

¿Qué relación existe entre las hermanas Mirabal y Edith Gómez? Una sola: la impunidad que el sistema político garantiza en este país a los delincuentes de Estado.

Observen a este personaje: un alto dirigente del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), aliado al partido de Gobierno, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Ha sido funcionario público en distintas administraciones de los tres partidos tradicionales y presidió por años la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana.

Su nombre es Leonardo Matos Berrido, un vulgar asesino de mujeres. El 31 de octubre de 1982, este político ultimó de varios disparos a su entonces esposa, Edith Gómez, de origen peruano.

Los celos lo llevaron a cometer el crimen con total alevosía: ubicó el vehículo de su víctima, le desinfló los neumáticos y esperó escondido. Cuando ella regresó e intentó solucionar el problema, aprovechó la indefensión para asesinarla a balazos. Luego pretendió justificarse alegando sospechas de infidelidad, como si eso —aun de haber sido cierto— le facultara para arrebatarle la vida a un ser humano, a la madre de sus propias hijas.

¡Respire profundo!

Este sujeto no solo evadió una condena ejemplar por tan vergonzoso hecho, sino que continuó su carrera como alto dirigente político y figura pública, ocupando diversos cargos en la administración del Estado. Hoy se le exhibe en recepciones de alta alcurnia como un «señor de buenas costumbres» ante los medios de comunicación.

Además, tras su historial violento, se benefició de la función pública al punto de asignarse una pensión estatal millonaria que pagamos todos con nuestros impuestos, mientras mantiene el favor y aprecio de gobiernos y funcionarios corruptos.

Por eso y por mucho más, cuando escucho al Gobierno discursar sobre la necesidad de «rescatar los valores morales», mientras entre abrazos, aplausos y alianzas políticas se cobija con figuras como Leonardo Matos Berrido, me embarga la indignación y me pregunto: ¿acaso las autoridades están convencidas de que este pueblo carece de memoria?


jueves, 1 de septiembre de 2016

Tucanos, venta de órganos y verdad

Por Andrés L. Mateo

Este artículo es una denuncia. Poseo todas las informaciones al respecto, y cuento con el apoyo documental para exponerla. Lo que se ha estado ventilando en la opinión pública sobre la relación entre la desaparición de la niña Carla Massiel Cabrera y el mercado de órganos humanos es un montaje mediático para sacar de los medios informativos el caso de los Tucanos. La procuraduría general de la República poseía toda la documentación sobre el caso del soborno enviada por las autoridades judiciales brasileñas, y sólo luego de que la prensa de ése país comenzara a publicarla, casi tres años después, divulgó el encarpetado de la acusación. Por razones estratégicas la publicación del caso de los Tucanos era favorable al gobierno, porque en principio vinculaba a funcionarios leonelistas, y porque frenaría hacia dentro del partido los aprestos de reactivación del expresidente Fernández. Pero desplegada ya la información, y por los afanes de simular transparencia en el segundo gobierno del presidente Danilo Medina, los estrategas descubrieron que el problema del reaseguro de los Tucanos incluía gente del danilismo, y se acordó pararlo. El aspaviento se detuvo muy cerca ya de los senadores danilistas, y más próximo aún de la necesidad de ventilar públicamente el reaseguro de los Tucanos, aspecto que sacaría a flote la tajada más suculenta del dinero de la corrupción en la venta de los Tucanos.

Aún en las condiciones de subdesarrollo en que vivimos es imposible escapar al poder de lo que Alvin Tofler denominó infoesfera, esa capa envolvente de información fluida y constante en la que se desenvuelve la vida posmoderna, y que por ser tan voluminosa es casi imposible de conceptualizar. Hay más información circulando en el mundo de hoy en un solo día que la que recibieron nuestros padres en toda su vida. Los estrategas del gobierno decidieron, en el despacho de un ministro en palacio, promover un caso esperpéntico que moviera de las primeras páginas el tema de los tucanos, y quien sugirió tomar la desaparición de la niña Carla Massiel Cabrera fue un “asesor” joven del área de la DIAPE. El criterio es que la opinión pública ha desaparecido, y un disparo de información a un mismo blanco puede cambiar la percepción de la realidad. No hay que volver a leer el decálogo de la manipulación mediática de Noam Chomsky; tal y como demostrara Marshall McLuhan “El medio es el mensaje”. Valiéndose de un diario influyente, la foto, la imagen truculenta de la venta de órganos, hicieron que la información fantasiosa y mendaz sustituyera de las primeras páginas al reporte verdadero y objetivo de los Tucanos.

No importaba que la ciencia hablara fundándose en categorías gnoseológicas; para que Danilo Medina pudiera hacer algunos anuncios sobre “transparencia” se instrumentalizó sin ninguna piedad el novelón de lo macabro de la venta de órganos. Y se usó para manipulación mediática un caso de dolorosa naturaleza. Ayer mismo el Ministro José Ramón Peralta anunció que el presidente hablaría en los próximos días sobre “transparencia”, despejado ya, según la estrategia mediática, el caso de los Tucanos. Noam Chonsky, en el decálogo citado, comienza el análisis de la manipulación por el siguiente acierto: “El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes”. Es exactamente lo que ha ocurrido con la estrategia que llevó a primer plano el caso de la niña Carla Massiel Cabrera, sacando las informaciones concretas sobre la corrupción gubernamental con la compra de los aviones Tucanos.

Repito que este artículo es una denuncia. Sé que desde la esfera oficial esta vulgar y dolorosa manipulación no importa, todo vale para mantener el poder. Pero lo escribo recordando lo que dijo Malcolm X: “Si no estás prevenido ante los medios de comunicación, te harán amar al opresor y odiar al oprimido”. ¡Oh, Dios!

martes, 23 de agosto de 2016

A una isla y dos naciones

Orbis Beltré
Por Orbis Beltré

Este rincón del mundo está llorando
llora inconsolable y ha pasado mucho tiempo
no ha borrado su infortunio y es conmovedor su llanto
deja ver su indignación

¡Qué terrible aquello!
Le cayó la maldición más contundente
la visita de una turba sádica y fatal que le hundió en la sangre el trauma
que le hizo infausto el clima porque trajo engaños
fue luz preñada de sombras
triple infamia que enlodó su puerto
que ensució su arena
que violó
que violó
y que violó
que exterminó a los nativos con las furias de un poder cristianizado en el demonio
un poder vulgar
un poder ladrón
un poder que existe aún y es por eso esta llorera
es por eso este suplicio
no se extingue esta gentuza
no se extingue esta inmundicia

¡Qué problema!
Las plagas del Moisés de Europa se acrecientan
causan pánico en la isla
ambos lados lo sufren…

¡Injusticia!
Hasta cuándo tú has de estar entre nosotros
yo te pido compasión
te pedimos un basta ya que dure eterno
que dure eterno!

lunes, 22 de agosto de 2016

Hola patriota

Catalina Hooper Armenteros
Por Catalina Hooper Armenteros

A ti que tienes tus prioridades claras y sabes que el problema más grande que enfrenta el país es esta ola de inmigrantes y sus descendientes, que vienen a oscurecer con sus costumbres y negritud el impecable paisaje que es República Dominicana, que interfieren con tu día a día, que no te dejan vivir en paz y te causan una preocupación que carcome el alma, te quiero ayudar un poco. Después de todo, por más que has brincado y pataleado, por más que les has dicho que no, coño, que no pueden andar enseñando su bandera por ahí... eso de banderas y costumbres extranjeras es solo halloween y thanksgiving, y punto. Por más que les destruiste casas y filmaste tus abusos, y que linchaste a uno y lo dejaste colgado en un parque de Santiago a ver si por fin entendían...y ni así aprenden.

Hoy te invito a que pongas tu granito de arena usando el único lenguaje que se entiende en tu país: el dinero. Verás, tu dinero y como decides usarlo es lo único que verdaderamente le importa al gobierno ese que anda autorizando la destrucción de áreas protegidas para la producción de carbón (muy haitiano de su parte), y a esas empresas que han traído y siguen trayendo haitianos para que les trabajen.

Yo sé que te molestó muchísimo que sectores de la comunidad internacional hayan llamado a un boicot del turismo a la República después de que aprobáramos esa ley de inmigración que le quitó la nacionalidad a tantos miles de dominicanos descendientes de haitianos y que ha dejado a miles en una tierra de nadie alrededor de la frontera. Que no se metan que esto no es su problema. Pero ahora es a ti que te toca boicotear.

Te invito a que hagas tu tarea como buen patriota que eres, y dediques una parte de tu tiempo a investigar hasta dónde han llegado los tentáculos haitianos en tu vida diaria.
Comencemos por tu vivienda. Investiga si la constructora que la hizo empleó mano de obra haitiana, habiendo tantos dominicanos queriendo trabajar. Si la respuesta es sí, deja tu posición clara : devuelve el título, véndela o quémala, lo que tú quieras, pero coño, haz algo a ver si por fin entienden que no se puede estar trayendo haitianos así, aunque tengas que comprar una casa mucho más cara más para alante. Como patriota que eres, ese dinero no te va a doler, al contrario, sé que lo darás con gusto.

Cuando vayas a tu trabajo, averigua también si emplearon haitianos para trabajar en la construcción del edificio. Si te dicen que sí, mejor será que renuncies. Nada envía un mensaje más claro sobre tus convicciones que eso. Y por la patria uno hasta se muere... cambiar de trabajo es algo mínimo en comparación.

Cuando llegues a tu casa, abre tu nevera y tu despensa. Haz una lista de todas las empresas productoras de lo que consumes. Investiga si esas empresas dominicanas emplean haitianos también. Las que lo hagan, toma sus productos y échalos al zafacón, o dónalos si quieres. Después ve directo al supermercado a comprar todo de nuevo, pero esta vez que sea de marcas que estás seguro que no hacen lo mismo. Probablemente vas a tener que comprar productos importados o mucho más caros que los anteriores pero gran cosa... la patria vale más.

Repite este proceso con todo lo que se te ocurra que te rodea. Si no puedes, ya sea porque no te alcanza el dinero, porque no quieres vender tu casa, o porque al final del día, sencillamente no te importa beneficiarte del sudor de aquellos que tanto desprecias, mejor cállate y enfoca tu energía, tu resentimiento y todo ese odio en reclamarle al gobierno los crímenes que comete en tu contra todos los días, mientras se ríen con la muela de atrás viendo cómo te distraes cada vez que alguien usa la palabra fusión como si fuera el cuco.

Pasa buen día, patriota. Y comienza, que tienes mucho por hacer en nombre de tu patria querida.


viernes, 19 de agosto de 2016

Carta para Andrés Navarro, Ministro de Educación

Fuente: "Somos Pueblo"


Sr. Andrés Navarro, 
Ministro de Educación. 

Distinguido Sr. Navarro, 

Es mi intención saludarle como nuevo Ministro de Educación y a la vez felicitarle por aceptar este enorme reto. 

La educación es la base de una nación, por lo que sabrá que tiene el más importante de los ministerios a su cargo. 

No importa si tenemos deficiencias en otras áreas del sistema nacional, al final el desarrollo del país está colocado sobre las decisiones de nuestros habitantes basadas en la educación que tengamos.

Teniendo esto en cuenta me gustaría hacerle presente la necesidad urgente en nuestra sociedad de una educación en valores que genere un cambio visible. Aristóteles decía “Educar la mente sin educar el corazón no es educación del todo”. 

Espero profundamente que en las políticas de su gestión se incluya esfuerzos destinados al reforzamiento de los valores porque no se trata de lograr que nuestros ciudadanos respeten y guarden las leyes porque puedan ir a la cárcel sino porque en nuestras escuelas se les explique el concepto del respeto en todas sus facetas y que cada quien lo asuma como cultura de vida. 

Por ejemplo, sería bueno retomar con ahínco las clases de moral y cívica, el motivar a los estudiantes a ser parte de las soluciones, a dar la milla extra, a tener educación vial, emocional y financiera, etc. Que los dominicanos entendamos el valor de la responsabilidad y podamos aplicarla tengamos o no un policía en frente, ya que como decía Albert Einsten, “La educación es lo que nos queda después de haber terminado la escuela”. 

También le invito a que elevemos la capacidad crítica de los dominicanos priorizando la acción. Roberto Linás nos dice que “Nuestra generación sabe dónde están los ríos pero no sabe la importancia del agua”. Es necesario que nuestros estudiantes empiecen a aplicar el conocimiento a la solución de nuestra realidad y que estos conocimientos estén vinculados a esta; que aprendamos no solamente cuándo nació Duarte sino también el cómo imitar su vida. 

Es en las escuelas que podemos sacar de nuestra idiosincrasia conductas tan generalizadas entre nosotros como la de ser impuntual. Es en las escuelas que se erradica la mentalidad de evadir las responsabilidades inventando excusas. Es en las escuelas que podemos motivarnos a buscar en vez de esperar a que las cosas nos lleguen. Es en las escuelas que el dominicano puede abrazar el carácter como ha abrazado el carisma a través de los tiempos. 

Podríamos equivocarnos y decir que solamente son los padres los encargados de esta tarea. Somos todos los que sabemos lo que es correcto los que debemos velar porque la información llegue y que con el paso del tiempo sea parte de la cultura. 

Soy una joven que desde hace tiempo trabaja por la educación dominicana desde la organización que he fundado, una entidad la cual tiene como rol principal que nuestros bachilleres tengan una educación en valores, por lo que veo a diario los efectos de esta sequía moral en muchos de nuestros jóvenes de modo que entenderá usted mi preocupación por el tema. De igual manera sufro a diario las consecuencias de esta problemática desde conducir en la ciudad hasta solicitar un servicio ya sea público o privado. 

Lo que quiero decir Sr. Navarro es que para que un sistema funcione debemos poner todos de nuestra parte, desde usted con grandes decisiones hasta los estudiantes que asisten a la escuela asegurando que con una educación de calidad y basada en valores nos acerquemos a la nación que todos merecemos. ¡Manos a la obra en este camino mancomunado! 

Un caluroso abrazo, 
Gloris Bidó de Olivo, 
Apasionada y activista por la educación dominicana.
Gestora de Proyectos, 
Organización 5toBachillerato, 
República Dominicana.

martes, 26 de julio de 2016

El problema de no tener el pelo lacio en República Dominicana

Nicky González Méndez
Por Orbis Beltré

“Yo no le doy becas a personas que tengan el pelo como tú; soy anticuada, pero no. No insistas, no le doy becas a personas que tengan el pelo como tú”.

Esas habrían sido las palabras de la titular del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, dirigidas a una estudiante dominicana que llevaba el pelo crespo, o como se conoce popularmente, un afro.

La joven afectada se trata de Nicky González Méndez, quien hizo la denuncia a través de su cuenta personal de Facebook, y nos dice que no tuvo más que echarse a llorar de impotencia en medio de los presentes allí, quienes no se inmutaron ante el trato vejatorio que le dispensó Ligia Amada Melo de Cardona, Ministra de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, sino todo lo contrario: ninguno quiso solidarizarse con ella (la agraviada), que pedía intercambiar números de teléfonos para que les sirvieran de testigos si tuviera que accionar judicialmente contra la referida funcionaria pública.

¿Cuál habría sido el pecado de la joven estudiante dominicana?  Simplemente que su pelo es crespo.

Y como el Gobierno dominicano es todo lo bandido que alguien pueda imaginarse.

Y como la Constitución y las leyes adjetivas de la República tienen en las autoridades a sus principales violadores.

Y como el Poder Judicial dominicano es más o menos un negocio al servicio de los que tienen el privilegio de ciertos apellidos o estatus social, no importa lo inverosímil que parezca lo que le habría pasado a la joven Nicky González Méndez,  en nuestro país siempre debemos esperar lo peor de cualquier funcionario público.

De todos modos, es oportuno recordarle a la señora Ligia Amada Melo de Cardona, Ministra de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, lo siguiente:

Señora Ministra, si es cierto que usted trató así a la ciudadana dominicana Nicky González Méndez, entonces estamos frente a una funcionaria pública que se ha degradado moralmente, y que no califica para continuar dirigiendo el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología.

Pero además, señora Ministra, usted podría ser pasible de que se invoque en su contra el artículo 148 de la Constitución dominicana, que prescribe esto: “Las personas jurídicas de derecho público y sus funcionarios o agentes serán responsables, conjunta y solidariamente, de conformidad con la ley, por los daños y perjuicios ocasionados a las personas físicas o jurídicas por una actuación u omisión administrativa antijurídica”.


Y es, señora Ligia Amada Melo de Cardona, Ministra de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, que su actuación respecto a la ciudadana dominicana Nicky González Méndez no habría podido ser más antijurídica.  Porque sobre todo, el ministerio que usted dirige no se trata de una herencia que le dejaron sus padres, de donde usted puede disponer de lo que haya a su antojo.

Señora Ministra, observe cuántas disposiciones jurídicas usted habría vulnerado en perjuicio de su víctima:

De la Constitución dominicana

Artículo 5.- Fundamento de la Constitución. La Constitución se fundamenta en el respeto a la dignidad humana.

Artículo 8.- Función esencial del Estado. Es función esencial del Estado, la protección efectiva de los derechos de la persona, el respeto de su dignidad y la obtención de los medios que le permitan perfeccionarse de forma igualitaria, equitativa y progresiva, dentro de un marco de libertad individual y de justicia social, compatibles con el orden público, el bienestar general y los derechos de todos y todas.

Artículo 38.- Dignidad humana. El Estado se fundamenta en el respeto a la dignidad de la persona y se organiza para la protección real y efectiva de los derechos fundamentales que le son inherentes. La dignidad del ser humano es sagrada, innata e inviolable; su respeto y protección constituyen una responsabilidad esencial de los poderes públicos.

Artículo 39.- Derecho a la igualdad. Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, reciben la misma protección y trato de las instituciones, autoridades y demás personas y gozan de los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación por razones de género, color, edad, discapacidad, nacionalidad, vínculos familiares, lengua, religión, opinión política o filosófica, condición social o personal.

En consecuencia:

1) La República condena todo privilegio y situación que tienda a quebrantar la igualdad de las dominicanas y los dominicanos, entre quienes no deben existir otras diferencias que las que resulten de sus talentos o de sus virtudes;

3) El Estado debe promover las condiciones jurídicas y administrativas para que la igualdad sea real y efectiva y adoptará medidas para prevenir y combatir la DISCRIMINACIÓN, la marginalidad, la vulnerabilidad y la exclusión.


Artículo 43.- Derecho al libre desarrollo de la personalidad. Toda persona tiene derecho al libre desarrollo de su personalidad, sin más limitaciones que las impuestas por el orden jurídico y los derechos de los demás.


Artículo 44.- Derecho a la intimidad y el honor personal. Toda persona tiene derecho a la intimidad. Se garantiza el respeto y la no injerencia en la vida privada, familiar, el domicilio y la correspondencia del individuo. Se reconoce el derecho al honor, al buen nombre y a la propia imagen. Toda autoridad o particular que los viole está obligado a resarcirlos o repararlos conforme a la ley.

Por tanto:

Párrafo.- El disfrute de estas libertades se ejercerá respetando el derecho al honor, a la intimidad, así como a la dignidad y la moral de las personas, en especial la protección de la juventud y de la infancia, de conformidad con la ley y el orden público.


Artículo 63.- Derecho a la educación. Toda persona tiene derecho a una educación integral, de calidad, permanente, en igualdad de condiciones y oportunidades, sin más limitaciones que las derivadas de sus aptitudes, vocación y aspiraciones.

Y aunque la Constitución dominicana establece en el artículo 6 su supremacía en el ordenamiento jurídico del Estado, no está demás, señora Ministra Ligia Amada Melo de Cardona, advertirle que usted, con su comportamiento, habría vulnerado además la ley 41-08 Sobre Función Pública, que dice así:

De la Ley 41-08 sobre Función Pública


Artículo 77.- A los efectos del régimen ético y disciplinario, serán considerados como principios rectores de la conducta de los servidores públicos de los órganos y entidades de la administración pública, los siguientes:

1. Cortesía: Se manifiesta en el trato amable y de respeto a la dignidad en las relaciones humanas;

2. Decoro: Impone al servidor público respeto para sí y para los ciudadanos que demanden algún servicio;

3. Discreción: Requiere guardar silencio de los casos que se traten cuando éstos ameriten confidencia;

4. Disciplina: Significa la observancia y el estricto cumplimiento de las normas administrativas y de derecho público por parte de los servidores públicos en el ejercicio de sus funciones;

5. Honestidad: Refleja el recto proceder del individuo;

6. Vocación de Justicia: Obliga a los servidores públicos a actuar con equidad y sin discriminación por razones políticas, religión, etnia, posición social y económica, o de otra índole;

7. Lealtad: Manifestación permanente de fidelidad hacia el Estado, que se traduce en solidaridad con la institución, superiores, compañeros de labores y subordinados, -26- dentro de los límites de las leyes y de la ética;

8. Probidad: Conducta humana considerada como reflejo de integridad, honradez y entereza;

9. Pulcritud: Entraña manejo adecuado y transparente de los bienes del Estado;

10. Vocación de Servicio: Se manifiesta a través de acciones de entrega diligente a las tareas asignadas e implica disposición para dar oportuna y esmerada atención a los requerimientos y trabajos encomendados".

Artículo 79.- Son deberes de los servidores públicos, los siguientes:

1. Cumplir y hacer cumplir la Constitución de la República, las leyes, los reglamentos, manuales, instructivos, y otras disposiciones emanadas de autoridades competentes;

2. Prestar el servicio personalmente con dedicación, eficiencia, eficacia, honestidad e imparcialidad en las funciones que se le encomienden de acuerdo con su jerarquía y cargo;

5. Actuar imparcialmente en el desempeño de sus tareas dando trato y servicio por igual a quien la ley señale, sin discriminaciones político partidista, de género, religiosas, étnicas o de otro tipo, absteniéndose de intervenir en aquellos casos que puedan dar origen a interpretaciones de parcialidad, así como con otros criterios que sean incompatibles con los derechos humanos;

8. Observar permanentemente en sus relaciones con el público toda la consideración y cortesía debidas a la dignidad de éste.

Mi recomendación final para la ciudadana Nicky González Méndez es que invoque el artículo 72 de la Constitución dominicana, y que proceda con un recurso de acción de amparo por ante el Tribunal Superior Administrativo, a ver si le bajan un poco los humos de racismo y prejuicio a la señora Ministra de Educación Superior, Ciencia y Tecnología.  

Razones de sobra tenemos para desconfiar de los tribunales en este suelo patrio, pero quién sabe si un día nuestros jueces se equivocan a favor del decoro, de la dignidad y del honor; quién sabe si es esta la oportunidad que espera todo juez para equivocarse a favor de la justicia!








jueves, 21 de julio de 2016

Así es que “sabe ver” el dominicano

Orbis Beltré

Por Orbis Beltré

Tras el lamentable hecho de la violación y asesinato de una niña de cinco años —caso en el que se encuentran involucrados tres menores de edad—, no son pocas las voces que exigen modificar el Código del Menor para contemplar penas más severas. Expreso al respecto mi postura:

El problema no se resuelve juzgando a los niños como adultos ni imponiendo sanciones más drásticas. Al menos, esa es la conclusión lógica cuando observamos la realidad de países como los Estados Unidos.

La verdadera solución radica en la educación y en políticas públicas que fortalezcan al Estado en materia de protección a la infancia en situación de vulnerabilidad. Sin embargo, para lograrlo se requiere una sociedad con vocación de desarrollo o, como mínimo, la aspiración genuina de construirla.

En una nación con instituciones tan débiles como las del Estado dominicano —donde la corrupción pública y privada se ampara en las leyes o en sus omisiones, y donde la impunidad parece ser la norma en las altas esferas—, resultaría iluso esperar que los más jóvenes no imiten aquello que ven y escuchan a diario.

Me permito ir más lejos: resulta cínico escandalizarse cuando vemos a niños violando y asesinando, mientras exhibimos sin sobresalto alguno en las recepciones sociales a un jefe del Ministerio Público de conducta cuestionable como Francisco Domínguez Brito, o mientras todo un pueblo elige como su representante ante el Senado de la República a una figura como Félix Bautista, por solo citar dos ejemplos.

La conducta de estos niños, hoy imputados por este horrendo crimen, podría ser el reflejo de:

Haber llegado al mundo bajo la tutela de padres sin criterio sobre lo que implica la paternidad y sus responsabilidades.

La exposición constante a una televisión nacional que, sin respeto por los horarios ni por el público, difunde contenidos de ínfima calidad.

La influencia de una programación radial que transmite chabacanerías las 24 horas del día.

El impacto de crecer en la más abyecta pobreza, como ocurre en la mayoría de nuestros barrios: entre callejones de casuchas y hacinamiento sistémico.

Lo más probable es que estos niños simplemente se hayan adelantado al pueblo llano en comprender y ejecutar el mensaje que las autoridades envían desde hace tiempo: en este país se puede cometer cualquier crimen sin consecuencia alguna, siempre que se goce de cierta impunidad o estatus. De hecho, al presidente del partido de gobierno un confeso narcotraficante lo señaló públicamente como su socio y nadie investigó a nadie. Sumado a esto, pocos le han fallado tanto al país como Leonel Fernández, y, sin embargo, el sistema lo mantiene intocable.

Es sumamente fácil exigir castigos severos para estos menores. Cabe preguntarse si, honestamente, la sociedad dominicana cuenta con los mínimos atributos morales para exigirles a sus niños una conducta decorosa.

¿Acaso lo que estos menores hicieron es más repudiable que la actitud de la Iglesia católica dominicana al encubrir a sacerdotes, obispos y nuncios abusadores de niños?

¿O es que ya no recordamos el caso del orfanato San Rafael del Yuma, en Higüey —vinculado al obispo Ramón Benito de la Rosa y Carpio—, cuyo único castigo consistió en su traslado a la diócesis de Santiago de los Caballeros? No escuché a nadie exigir justicia en su contra.

¿O no recordamos cómo el Estado dominicano protegió al padre Alberto, el sacerdote polaco que en Juncalito, Santiago, abusó de decenas de niños?

 

¿O cómo se facilitó la huida del nuncio Wesołowski tras destaparse que cometía pederastia en nuestro país?

¿Acaso olvidamos cómo el Estado, la Iglesia católica y la Iglesia evangélica condenaron a la muerte a «Esperancita»?

¿O cómo se pretende, a través de reformas legislativas, desproteger física y moralmente a las mujeres más vulnerables de la nación?

¿O es que ya olvidamos que en las últimas elecciones votamos para elegir como regidores, alcaldes, diputados y senadores a personas señaladas por corrupción y narcotráfico?

Sé que no faltarán quienes apelen a su acostumbrada cortedad de miras con el cliché de «tienes intención de justificar una cosa con la otra». Precisamente, estas líneas fueron motivadas para interpelar a ese tipo de conciencia.



viernes, 17 de junio de 2016

A mi Patria

Orbis Beltré
Por  Orbis Beltré

Por lo visto ha de ser que te engañaron
tu nombre es un gigante y tú pequeña
cúmulo de males te solventan
impune tienes la agresión que te propinan los malvados
extorsionan tu razón de ser los uniformes
y títulos te asaltan con su anuencia… cuánto abuso te dispensa el privilegio!

Di que has hecho que te cobran
ya te ahoga la miseria y yo lo siento
lo contrario es más pero es mentira
y hago intento de negarlo pero al fin honesto tu estatura es vergonzosa

Vergonzoso el escenario en que te ves, Patria mía: más de siglo y medio con tu dignidad momificada
mandatarios que mandan en tu contra y son señores
un pueblo que la idiotez no lo cansa
que no lo inmuta la carencia
que no lo despierta la injusticia

Cuestionado el ejercicio de tus leyes
cada vez te hacen más triste
cada vez más pordiosera
menos creíble cada vez

Me duele tu dolor tan mudo
me inquieta tu quietud
lo tan acostumbrada que te has vuelto a la mentira
soñando una esperanza que es más bálsamos para tu momia

Ay, Patria mía!
Solo te quiero yo  y me distorsionan el amor con el Oeste
porque estúpidos los hay
más que Buenaventura y Santana

martes, 31 de mayo de 2016

Carta abierta a José Luis Taveras et al

Por Pedro Cabiya

Estamos locos, José Luis. Acéptalo. Yo lo acepté. Estamos desquiciados, de manicomio. Que alguien nos medique, pana, que nos tranquen.

César Pérez también. Amárrenlo y sédenlo. Aura Celeste: de atar está esa señora. Andrés L. Mateo no sé cómo es que anda por ahí sin una camisa de fuerza. ¿Sara Pérez? Xanax con ella, megadosis.

A Altagracia Salazar, Edith Febles, Amelia Deschamps, Marino Zapete, y Marien Aristy hay que ponerles cloroformo y acostarlos a dormir en una habitación acolchada. Jhonatan Liriano pide a gritos un CAT-Scan. Huchi y Diana Lora, dementes padre e hija.

Alucinamos, colega, alucinamos. Los videos, los golpes, las trampas, la suciedad, la matemática sicodélica, el irrespeto a los procedimientos, los incendios… Dejemos de fumar cáscara de guineo, José Luis. No nos hace bien. Nubla nuestras percepciones. Nos atosiga. Atrofia nuestro entendimiento. Debemos revisarnos.

El consenso oficialista dice que la bacía es yelmo, amigo mío, ni siquiera baciyelmo. Estamos viendo el asunto de manera equivocada. Tenemos el sol en los ojos y el alboroto circundante nos desorienta. No podemos confiar en nuestros sentidos.

Se me da muy mal el doublethink. Necesito ayuda, quizá en forma de una lobotomía.Tampoco en nuestra inteligencia, que tan bien nos había servido hasta ahora. Queda supeditada de pronto a la opinión de medios que claramente no están cooptados, de periodistas que obviamente no son bocinas, y de aventureros de la palabra que hacen gala de tolerancia (pero con la pillería), de apertura a todas las posibilidades (en especial si descargan a los pillos), de plasticidad ética (todo es relativo, al fin y al cabo), y de un temperamento profundamente compasivo… pero única y exclusivamente cuando la bandeja de la balanza se inclina a su favor, cuando son ellos los que están guarecidos bajo los cobertizos del poder y pueden darse el lujo de predicar subjetividad, ambigüedad, creando un clima donde nada tiene asidero, donde no hay verdades objetivas, donde todo es del color del cristal con que se mira. Habiendo acumulado el poder del lado de ellos (y “ellos” pueden ser cualquiera de los contendientes), se vuelven magnánimos con las definiciones, indulgentes con los plazos, flexibles con los procedimientos, generosos con el uso del ejército, y pacientes con las triquiñuelas de los suyos — al tiempo que son estrictos con la forma en que deben ser canalizadas las quejas, exigentes en sus llamados a la paz y el orden, e implacables en su noción de cómo, cuándo, y por qué debe la oposición protestar. Cobran hasta el último chele antes de los treinta días, pero cuando les toca pagar redondean para abajo, noventa días después, y todavía se lo encuentran caro.

¡Perdón! Ahí vuelvo yo con mis locuras. Es que no aprendo. Es que no aprendo. Se me da muy mal el doublethink. Necesito ayuda, quizá en forma de una lobotomía. ¿Entenderían mi emergencia los chicos y chicas del 911?

El emperador no está desnudo, José Luis. Tenemos que cambiar los espejuelos. ¿No ves cómo los empresarios debaten acerca de la magnificencia de las telas? ¿No escuchas a la iglesia elogiando la elegancia del corte? ¿No oyes a todos esos intelectuales, José Luis, ¡intelectuales!, discutiendo la paleta de colores, los patrones, los accesorios, el bordillo, los flecos, las puñetas, los cuellos, las mangas, las calzas, los fondillos… Nuestro emperador luce un traje fabuloso, y que no podamos apreciarlo es culpa nuestra… Hay que cogerle un chin el ruedo, eso sí, dicen ellos, hay que ajustarlo de cintura, admiten ellos, hay que dejarlo remojando en cloro, pero no mucho, quizá darle una planchadita, pasarle el remueve-pelusas, confiesan ellos, conceden ellos, pero carajo, ¡qué traje! ¡Qué traje!

No. No, José Luis, eso que vemos ahí no son las verijas del emperador. Eso de ahí no es su culo lánguido, reseco y no del todo limpio; esas no son sus nalgas esmirriadas y pellejúas; eso de allá no son sus testículos pelados; esas no son sus rodillas llenas de psoriasis; no es pie de atleta eso que le come la entrefalange; no son esas sus costillas protuberantes, su caja del pecho hundida, el espinazo torcido por la escoliosis, el ombligo mugriento. ¡Qué bruto eres! ¡Qué brutos somos! ¡Vergüenza debería darnos! ¡Cuánta gente que no sabe de trajes!

Y lo peor es que no estamos solos, amigo mío. Lee nada más esta locura, esta insania de Guillermo Cifuentes:

“La legitimidad emana exclusivamente del cumplimiento de los procedimientos y protocolos legales en cuanto a la emisión del sufragio y por supuesto de la forma en que se llevó a cabo el escrutinio. Si eso no existe, todas las felicitaciones resultan sospechosas de pretender legitimar un proceso que no es capaz de legitimarse por sí mismo, con consecuencias más nocivas para la vida democrática que los propios sucesos que nos ocupan.”

Dime si a este lunático no hay que ponerle un bozal y una carlanca de cimarrón. Pero, ¡a quién se le ocurre!

Callémonos por los pobres: ellos no merecen este caos que incitamos desde la butaca de nuestros privilegios.Un joven comentarista de uno de mis muros — otro maldito loco — tuvo la osadía de postear la definición de dictadura según Wikipedia. Dice que dictadura “es una forma de gobierno en la cual el poder se concentra en torno a la figura de un solo individuo o élite, generalmente a través de la consolidación de un gobierno de facto que se caracteriza por una ausencia de división de poderes, una propensión a ejercitar arbitrariamente el mando en beneficio de la minoría que la apoya, la independencia del gobierno respecto a la presencia o no de consentimiento por parte de cualquiera de los gobernados, y la imposibilidad de que a través de un procedimiento institucionalizado la oposición llegue al poder.”

Nuestro problema, José Luis, la prueba contundente de que estamos mal de la cabeza, es que nosotros leemos esta definición y de una vez pensamos, “Cónchole, pero ese parrafito como que describe bastante bien la situación en República Dominicana… ofrézcome”. Para corregir esto haría falta que al instante recibiéramos una descarga de cien voltios en las tetillas, porque si insistimos en nuestro error, si persistimos en la soberbia de hacer uso de nuestro raciocinio, ¿cómo diablos vamos a lograr un gobierno de unidad que trabaje en pos de un futuro de esperanza y de libertad?

Caramba, ¿viste eso? Ya casi casi estoy hablando como todos esos demócratas con olor a humo en el pelo, cachispa de borrador en las mangas de la camisa, y un par de valijas de seguridad en el baúl de sus carros. ¡A trabajar, a trabajar! ¡La patria espera por nosotros! ¡A pasar la página y a trabajar!

Estás loco, José Luis. De remate. Don César, algo habrá que hacer con usted, pero no podemos permitir que ande así, suelto por la calle. Que alguien amarre a Sara a los pilares de su cama y le ponga un crucifijo en el pecho, como en aquella película. Aunque yo lo que debería hacer es callarme la boca y no darle más ideas a todas esas patrullas ortopédicas dedicadas, desde sus diferentes púlpitos y estrados, a corregir a los heréticos que todavía creen – ingenuos que son, estúpidos que son – en definiciones de diccionario.


No seamos egoístas. Callémonos. Pensemos en todos esos inversionistas extranjeros que se aspavientan menos por la crasa falta de institucionalidad que impera en nuestro país que por las protestas que inspira. Callémonos por los pobres: ellos no merecen este caos que incitamos desde la butaca de nuestros privilegios. ¿Encima de loco, burgués? Pero, sobre todo, José Luis, callémonos por los niños. ¿Qué ejemplo es el que queremos darle a quienes heredarán el país?