viernes, 21 de agosto de 2020

¿POR QUÉ ESTUDIAR Y ENSEÑAR FILOSOFÍA HOY?

 Por Rafael Morla

Prof. Rafael Morla

 “La filosofía que es el fundamento de la cultura espiritual de la humanidad, es necesaria para dar a luz la nueva vida, o para amortiguar los dolores de la caída, en medio del crepúsculo atardecer. Frente a lo que nace y se abre paso, como frente a lo decadente y lo que marcha hacia su inevitable fin, la filosofía ha sido igualmente crítica” (Rafael Morla, Filosofía para pensar).

Creo que hay que estudiar y enseñar filosofía hoy, por las mismas razones que lo hicimos ayer, a saber: para comprender mejor el mundo y para arrojar luz sobre los propios procesos de su transformación. Sólo agregaría, que hoy es más imperioso hacerlo, porque el mundo de hoy es un mundo agónico, en tránsito, que se mueve de una forma de vida y organización (que hay que cambiar) a otra nueva (que hay que comprender).

La filosofía, en tanto reflexión y explicación del mundo y de la propia existencia humana, es necesaria en el crepúsculo atardecer, vale decir, en los momentos de crisis del hombre. Cuando el ser humano está de capa caída, el horizonte se ha tornado gris, y la vida presente no entusiasma para nada, la filosofía aparece como un faro de luz para orientar la existencia y para recuperar el sentido ya perdido. Entonces, el filósofo, que es un sujeto social, organiza la crítica del presente, y con sus ideas, marca el sentido, el curso y la orientación de la futura sociedad. La filosofía desempeña su papel en el juego dialéctico existente entre lo real (lo que se quiere cambiar) y lo posible (la utopía del mañana). De ahí que los filósofos hayan sido los grandes diseñadores de utopías y proyectos de emancipación social.

Es necesario estudiar y enseñar filosofía, porque ella estará o debe estar cuando se están erigiendo los fundamentos de la nueva vida. Por ejemplo, toda persona es portadora espontáneamente de una filosofía (la cual está llamada a darle sentido a su vida personal y social), y a toda institución, cuando se crea, se le calzan sus fundamentos o razón de ser (filosofía de la UASD, filosofía de los partidos comunistas, filosofía de los partidos socialdemócratas, etc.)También, toda ciencia tiene un fundamento filosófico, el cual acompaña a esa ciencia en el proceso de nacimiento, y que se mantiene a lo largo de su desarrollo y evolución. El mundo de hoy, exige que tomemos plena conciencia de eso, y que no se deje a la libre espontaneidad.

Es necesario hoy darnos una buena dosis de filosofía, así como contribuir enseñándola, a que otro se la den, porque una buena parte de los conocimientos que se producen en el presente son interdisciplinarios, es decir, se desarrollan, en la intersección o límite de dos o más saberes. Aquí, se pone de relieve, lo estrecho y angosto del espíritu cienticista, y al mismo tiempo, la necesidad de recuperar el sentido de la totalidad filosófica, que supone un manejo dialéctico, entre la parte y el todo, entre lo simple y lo complejo.

La filosofía ocupó su lugar en la antigüedad clásica, cuando las ciudades y estados de Grecia y del Asia Menor entraron en crisis, y se hizo necesario para conciencia del hombre griego de entonces, explicar el por qué de esa crisis. El estrecho marco de la Polis, se desbordaba y se esfumaba, y un nuevo horizonte de vida, más cosmopolita y universal terminó imponiéndose. Ningún pueblo, había sentido, la necesidad de la reflexión y enseñanza de la filosofía, como lo sintió el pueblo griego.

Hoy, creo necesario estudiar y enseñar filosofía para entender mejor el mundo en que vivimos; para captar el sentido profundo de su crisis; para no fallar en nuestra percepción de lo bueno y malo que acompaña a esta modernidad tardía o globalización.

La filosofía fue imprescindible en el siglo XVIII, cuando el modo de vida feudal, se hizo obsoleto, y los seres humanos pasaron a buscar una nueva forma de vida, que les llenara plenamente, tanto material, como espiritualmente. Los filósofos hicieron la crítica del presente, y crearon la subjetividad necesaria, para abrir las compuertas del nuevo mundo moderno.

El siglo XVIII, fue llamado, tanto el siglo de la crítica, como el siglo de los filósofos. ¿Por qué? Porque el ejercicio de la crítica filosófica, se convirtió en algo cotidiano y permanente de la vida social, política y cultural de entonces. En esas circunstancias, la reflexión filosófica, y la enseñanza de la filosofía, se convirtieron en una necesidad profundadamente sentida por la comunidad.

Es necesario estudiar y enseñar filosofía en el mundo contemporáneo, porque aunque este mundo está materialmente maduro para ser cambiado, hace falta la subjetividad necesaria, es decir, las ideas que orienten la práctica de los hombres y mujeres, que luchan por un mundo mejor para todos. Son, ante todo, los nuevos hombres y mujeres, los que necesitan filosofar, porque si no lo hicieren marcharían a tientas por los caminos que conducen a la nueva vida. De ahí nuestra apuesta, por el surgimiento de un número significativo de pensadores, que no sólo atisben intelectualmente el mundo presente, sino que también, señalen las vías y los caminos de su transformación.

Al igual que en el Renacimiento (periodo de transición entre lo vejo y lo nuevo) asistimos a una gran crisis de paradigmas. Es lógico que sea así, porque aún vivimos, en parte, de las ideas elaboradas por los modernos a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII. Hoy, esas ideas no son suficientes, ni si quiera para comprender lo que podemos ver con nuestros propios ojos. Para que tengamos una idea, el mundo de treinta años atrás se fue, en muchos aspectos fundamentales. ¿Cómo podríamos comprender el que tenemos con las viejas ideas?

Lo primero que hay que entender es que el mundo en que vivimos o nos desvivimos es tránsito, y ser tránsito significa que nos movemos de un lugar a otro, significa que no hay nada firme en el. Ello quiere decir, que todo aquel que tenga la preocupación por comprender el ser presente, tiene que hacerlo desde el aire, porque no encontrará una plataforma firme, sobre cuyo suelo afirmar sus pies. Por eso es tarea de la filosofía hoy (lo cual justifica su enseñanza), fluidificar los viejos conceptos de la ciencia y la filosofía tradicionales (es decir, imprimirle un nuevo contenido a viejos conceptos) o crear conceptos (que reflejen la nueva realidad). Los grandes debates de paradigmas que se llevan a cabo apuntan en esa dirección, y sólo aquel que no comprenda la importancia de estos debates, puede negar la importancia de la filosofía y resistirse a su enseñanza en el sistema formal de educación, así como en el resto de la sociedad. No hay que olvidar, que sobre la base de la ignorancia, se excluyó la enseñanza de la filosofía de la educación pre-universitaria de la República Dominicana.

Es necesario estudiar y enseñar filosofía para que no perdamos de vista que el ser humano es un proyecto, y como tal está en permanente construcción. Kant decía, con acierto, que estamos en el deber cultivar la humanidad que habita en cada uno nosotros. Al cumplir con esta encomienda kantiana, el filósofo pasa a convertirse en guardián de la condición humana. De ahí su lucha contra todas las formas de exclusión social, de xenofobia, de fundamentalismo, de irracionalismo, de pragmatismo, de tecnicismo, y en contra de todo intento dirigido a desfundamentar la existencia humana, porque mientras estos males existan, o se manifiesten con tanta fuerza, los seres humanos vivirán confinados al antro subterráneo de la caverna, y no avistaran la nueva vida que tienen por delante. Llevar consciencia frente a estos peligros, y buscar la manera de conjurarlos, he ahí, una de las tareas esenciales de la filosofía hoy.

Es necesario estudiar y enseñar filosofía para organizar la crítica de los valores tradiciones negativos contenidos en la praxis histórico social del pueblo dominicano, y crear la subjetividad para la asimilación de nuevos valores, que coadyuven a fortalecimiento de la dominicanidad, y de verdaderos sentimientos y principios éticos humanitaristas. Sin perder nuestra identidad, hay que abrirse a la comprensión de que la vida se realiza en una dialéctica profunda y dinámica entre lo local y lo mundial, entre lo singular y lo universal, entre lo nacional y lo internacional.

Es esencial estudiar y enseñar filosofía para que seamos cada vez más humanos, para que seamos seres dialogantes, para que elevemos a la categoría de arte el ideal de convivencia, de tolerancia y de cooperación. Esta es la única manera de conjurar el camino de las guerras, y comenzar a vivir la “paz perpetua”, donde el derecho y no la fuerza bruta, orienten las relaciones internacionales.

Es necesario estudiar y enseñar filosofía para dar respuesta a las interrogantes existenciales que nos platea la vida. ¿Tiene la vida humana sentido y finalidad? ¿Hay una condición humana? ¿Es posible una sociedad donde la realización material y espiritual de las personas sea el objetivo supremo? ¿Qué bondades y males ha traído a la sociedad el gran desarrollo científico técnico? ¿Qué somos? ¿A qué aspiramos? ¿Tiene sentido aspirar a una vida mejor o es una simple ilusión de la consciencia?

Para terminar, si cuanto he dicho no es suficiente para entender la importancia del aprendizaje y la enseñanza de la filosofía, ya que existe la presunción de que nadie es profeta en su propia tierra, transcribo tres ideas que la UNESCO tiene en relación al tema que nos ocupa:

“La filosofía es una “escuela de libertad” ya que no sólo elabora instrumentos intelectuales que permiten analizar y comprender conceptos fundamentales como la justicia, la dignidad y la libertad, sino que además crea capacidades para pensar y emitir juicios con independencia, incrementa la capacidad crítica para entender y cuestionar el mundo y sus problemas y fomentar la reflexión sobre los valores y los principios”.

“…La filosofía es una escuela de solidaridad humana y una base para un mejor entendimiento y respeto mutuos, que son elementos fundamentales para fomentar el diálogo entre las civilizaciones…”.

“La UNESCO interpreta la filosofía en un sentido lato como una forma de abordar los problemas universales de la existencia humana y de inculcar a las personas una manera de pensar independiente. La filosofía se sitúa en la médula misma del saber humano, su ámbito es tan vasto como el de la esfera de competencia de la UNESCO. Las cuestiones más importantes de la que se ocupa la Organización, por ejemplo, la educación para todos, la diversidad cultural, la ética de la ciencia, los derechos humanos, la sociedad del conocimiento, la democracia, el diálogo intercultural, y el diálogo entre las civilizaciones necesitan contar con sólidos conocimientos filosóficos y estar dotados de rigor analítico y conceptual. Es necesario llevar a cabo un riguroso análisis crítico de los conceptos, normas y criterios de los grandes programas de la UNESCO para incrementar la eficacia y pertenencia de las actividades”.

 1. Ver Informe del Director General de la UNESCO, Conferencia de París, 29 de junio del 2005 (www.revistadefilosofia.org).

domingo, 24 de mayo de 2020

Dilema bioético y jurídico: El caso de Amelia

Orbis Beltré

Por: Orbis Beltré

Amelia es una joven abogada de 23 años, estudiante de término de la Maestría en Derecho Penal y Derechos Humanos; además, es una reconocida activista social y atea que promueve un Estado laico. Actualmente, Amelia tiene tres meses de embarazo y, en su chequeo de rutina más reciente, su ginecoobstetra le detectó un cáncer muy agresivo.

La junta médica encargada del caso ha determinado, bajo estricto criterio científico, que la paciente debe someterse de inmediato al tratamiento correspondiente. Para ello, es indispensable practicarle un aborto terapéutico. Sin embargo, los médicos están impedidos de actuar, ya que legalmente podrían enfrentarse a una pena de 5 a 20 años de prisión, de acuerdo con el artículo 317 del Código Penal dominicano, que prohíbe el aborto en todas sus modalidades.

Amelia, consciente de la situación por su formación en Derecho Penal y Derechos Humanos, manifiesta expresamente a los médicos que no desea morir, que quiere someterse al tratamiento para combatir el cáncer y que confía en tener la oportunidad de embarazarse nuevamente cuando recupere la salud. Por ende, solicita que se le practique el aborto terapéutico para salvar su vida.

El caso se filtró a la prensa y generó un gran revuelo. Tanto la Iglesia católica como las congregaciones evangélicas han rechazado la decisión de Amelia, tachándola de «pecadora y asesina», y han anunciado que se querellarán contra ella y contra el personal médico si se efectúa el procedimiento. Mientras tanto, el riesgo de que Amelia muera junto con el feto es sumamente alto, debido a que el cáncer avanza el doble de rápido que el embarazo.

Preguntas de análisis:

1.        ¿La decisión de Amelia la convierte en una pecadora o asesina? ¿Por qué sí o por qué no?

2.      ¿Deberían los médicos practicarle el aborto terapéutico a Amelia? ¿Por qué sí o por qué no?

3.     ¿Tienen la Iglesia católica y las iglesias evangélicas derecho a intervenir en la vida privada de una ciudadana en la situación de Amelia sin que se les haya pedido su opinión? ¿Por qué sí o por qué no?

4.      En el supuesto de que los médicos estuviesen dispuestos a obviar la ley para salvar a la paciente, pero finalmente cedieran ante la presión y las amenazas de sabotaje de las iglesias, ¿sería ética dicha postura? ¿Por qué sí o por qué no?



miércoles, 29 de abril de 2020

Si existe un reloj, ¿debe existir un relojero?

Orbis Beltré

 

Por: Orbis Beltré

Es indiscutible que existieron y existen genios teístas. Lo que resulta verdaderamente discutible es si sus hallazgos científicos o filosóficos corroboran la existencia del Dios judeocristiano o de cualquier otra deidad.

Respecto al afamado argumento de que «si hay una creación, debe haber un creador y ese creador es Dios», la premisa no es tan lógica ni tiene tanto sentido como comúnmente se asume, aun cuando se tome como punto de partida la lógica aristotélica —otro genio con aportes que, paradójicamente, pueden usarse en su contra—.

Asumir tal premisa deja abierta una curiosidad aún mayor sobre la naturaleza y el origen de ese Dios, una interrogante que no se satisface simplemente apelando al concepto de la «causa sin causa» o del «motor inmóvil».

¿Si existe un reloj, debe existir un relojero?

Considero un error de apreciación comparar el universo con un reloj, especialmente cuando la humanidad ni siquiera conoce por completo el sistema solar en el que habita, ni ha terminado de descifrar la complejidad de su propio cerebro.

¿Si hay una creación, hay necesariamente un creador? Probablemente esa sea una premisa errónea y, por ende, la conclusión no podría ser distinta.

Además, resultaría poco probable que el diseñador de un reloj construyera el entorno de tal manera que fragmentos de otros relojes se estrellaran constantemente contra su obra. Si fuera así, habría que sopesar qué clase de inteligencia existe detrás de semejante creador y si realmente le importa la suerte de quien depende de ese reloj para vivir.

Lo perjudicial de cualquier creencia o descreencia es pretender poseer la verdad absoluta. Ese sigue siendo el gran pantano de las religiones: pretender enseñar un libro como la palabra incuestionable de un dios.

Desde mi perspectiva, el ateo solo puede serlo respecto a los dioses conocidos en el devenir histórico de la humanidad, divulgados a través de esos libros sagrados e incuestionables.

Nadie puede declararse ateo del dios de una civilización que habite a diez trillones de años luz de la Tierra; sería una insensatez negar lo que se desconoce por completo. Podría ocurrir incluso que un cristiano, al llegar allí, transformara su noción de la divinidad y se volviera tan ateo de su antigua noción como lo es hoy de los dioses del antiguo Egipto o de la Grecia clásica.


lunes, 17 de junio de 2019

Por estos motivos debe imponerse la Biblia como valor jurídico por encima de la Constitución

Orbis Beltré

Por: Orbis Beltré

 La Biblia es tan provechosa moralmente que deberíamos preguntarnos por qué no la adoptamos como valor jurídico por encima de la Constitución.

 Si adoptásemos la Biblia como norma jurídica suprema, tendríamos un Estado como el Vaticano, caracterizado por sostener una sociedad honesta, pacífica, respetuosa de los derechos humanos y esculpida sobre los criterios más refinados de justicia (así, por fin, sería imposible que hubiera pederastas, violadores de niños o encubridores de tales criminales). 

 ¿En qué lugar de este mundo se lee más la Biblia que en la Iglesia? Por eso, la Iglesia —sin importar si es católica o protestante— jamás se ha visto envuelta en ninguna acción reñida con la moral.

 Aquí en la República Dominicana, como no hay una iglesia en cada esquina, ni nos meten la Biblia por ojo, boca y nariz desde la radio, la televisión, el metro, la guagua voladora, el carro de concho, Facebook, los grupos de WhatsApp, los parques y las plazas públicas, necesitamos con urgencia que se imponga en las escuelas la lectura obligatoria de ese gran libro.

Es inaceptable que se quiera desconocer que la nuestra es una nación cristiana. Deberíamos proponer que la Biblia se estampe en el escudo nacional y que la palabra «Dios» sea parte de nuestros símbolos patrios, aunque dichos símbolos no sean propiedad exclusiva de los cristiano-religiosos.

 Deberíamos proponer que la Ley No. 66-97 sobre Educación establezca en el artículo 4, literal e, que «todo el sistema educativo dominicano se fundamenta en el cristianismo». Con eso resolveríamos automáticamente todas las carencias en la materia.

También deberíamos proponer que el Gobierno exonere de todo impuesto a las iglesias y les regale tierras y edificios...

 Otra cosa que deberíamos rogar es que el presidente de la República, al asumir su cargo, jure por Dios cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes. Así nos evitaríamos el lío de reformar la Carta Magna para la reelección. Además, si nuestros presidentes jurasen por Dios al tomar posesión, serían sumamente serios y coherentes en el desempeño de sus funciones y jamás serían capaces de «comerse un tiburón podrido».

Casi se me olvida: si tuviésemos una ley que obligara a nuestros diputados y senadores a invocar un pasaje bíblico antes de sesionar, nos habríamos librado de los contratos firmados sin leer y de las obras sobrevaluadas como las de Odebrecht.

En los tribunales de la República deberíamos colocar un Cristo en cada estrado. Así nuestros jueces serían probos y, ni hablar, desaparecería la tremenda mora judicial que parece invencible en ese poder del Estado.

Asimismo, deberíamos asignarles santos, arcángeles y vírgenes protectoras a instituciones como el Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada. Así tendríamos un país libre del tráfico internacional de drogas; no habría trata de personas en la frontera con Haití, ni viajes ilegales en yola a Puerto Rico, ni el espacio aéreo dominicano podría ser vulnerado por el crimen transnacional.

Por cierto, si la Policía Nacional tuviera un santo patrón, los agentes ganarían un sueldo justo por un trabajo tan riesgoso e importante, y no existiría en dicha institución acto alguno de corrupción.

Si la Policía Nacional contara con San Judas Tadeo, por ejemplo, y si al mismo tiempo cada provincia y municipio del territorio nacional tuviera su respectiva divinidad protectora, el país sería un modelo de seguridad ciudadana y prosperidad, y no un arrabal como Higüey, por solo citar un caso.

En conclusión: si tuviéramos la Biblia, a su Dios, los rezos y las oraciones hasta en la sopa, la República Dominicana no sería el atolladero que es hoy.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Ni bondad ni moral en el dios judeocristiano

Orbis Beltré
Por Orbis Beltré

Todos los creyentes en el dios judeocristiano no tendrían reparos en decir que la bondad de su dios es infinitamente superior a la bondad del hombre. Mas ninguna cárcel, ninguna prisión, ninguna penitenciaría de manufactura humana podría compararse en miseria, con el infierno bíblico.

Dirían los creyentes judeocristianos, que la superioridad moral de su dios es un hecho incontrovertible. Sin embargo, la psicopatía de un "personaje" como el dios judeocristiano desborda los límites de la escala de maldad, del Dr. Michael Stone. 

Las mentes más retorcidas que hayan desfilado por este mundo jamás fueron capaces de imaginarse sometiendo a sus víctimas a torturas interminables.

Los crueles se excitan con el dolor que les provocan a sus víctimas, se sienten poderosos, se sienten dueños del universo y desean ser vistos como el ápeiron.

Los crueles son meticulosos grotescos en su plan de hacer sufrir, porque hallan paz y gozo y grandeza de solemnidad en el crujir de dientes y en el pavor y en el desconcierto y en el desasosiego y en el llanto y en la súplica y en la humillación de aquellos sobre los que tienen poder.

Los crueles buscan satisfacción personal a través de sus crueldades, pero un “buen día” se sienten cansados del infortunio de sus víctimas, y deciden matarlas.

Los perversos, los depravados, los más degenerados, los más despiadados, los más resentidos sociales, los más soberbios, los más engreídos, los más ególatras, los más sombríos y terroríficos torturadores de los que se tenga conocimiento en la criminología, siempre terminaron o siempre quisieron terminar causándole la muerte definitiva a sus víctimas... esta causa nos impone la sensatez y nos empodera con todas las razones para considerar a estos abominables psicópatas como sujetos bondadosa y moralmente más elevados que el dios judeocristiano.

No puede tener ninguna perfección; no puede tener ninguna belleza; no puede tener ninguna bondad; no puede tener ningún atributo moral, un dios que su desquite no se limite a negar un perdón, sino que además somete a su reo a las peores vejaciones y al mismo tiempo le prohíbe la muerte para que este no tenga la más remota posibilidad de escapar de aquel sufrimiento eviterno prometido en el infierno bíblico.



miércoles, 15 de agosto de 2018

Sobre la penalización absoluta del aborto


Orbis Beltré

Por Orbis Beltré

En el caso de nuestra sociedad, el discurso religioso nos revela una moral «pro nacimiento», no pro vida; un discurso en nada vinculado a la dignidad ni a la belleza.

Pero esto obedece a un propósito: la religión no podría sostenerse sin desgraciados, sin abandonados, sin huérfanos, deprimidos, abusados, desamparados o frustrados; sin enfermos, drogadictos, criminales ni analfabetos del sentido común.

Imanes, sacerdotes, pastores y rabinos se morirían de hambre si las personas fueran felices. Y si no de hambre, los mataría el morbo que sienten hacia el sufrimiento ajeno: todo el canallismo que no podrían vomitar de sus entrañas en forma de salmos, plegarias y oraciones.

Por eso se oponen a una sociedad justa: caminan siempre aliados a dictadores, tiranos y corruptos, prestos a sabotear cualquier propuesta educativa que estimule la curiosidad científica, la empatía y la solidaridad humana.

No es casualidad que los países donde la religión actúa como un poder de Estado sean sociedades miserables, plagadas de violencia e inequidad; comunidades degradadas a esa máxima del «sálvese quien pueda», como ocurre en la nuestra: la República Dominicana.

miércoles, 7 de junio de 2017

El populismo en los tribunales

Orbis Beltré
Por Orbis Beltré

Como estudiante de Derecho debo decir lo siguiente: en el caso "Odebrecht" todavía no hay acusados ni imputados, sino simplemente "encartados".

El Derecho Procesal Penal consta de tres etapas principales:

1.        Preparatoria.

2.      Juicio preliminar (o audiencia preliminar).

3.     Juicio de fondo.

La etapa preparatoria, en la cual se solicita e impone la medida de coerción, culmina con la presentación de la acusación y la posterior convocatoria al juicio preliminar. Este último consiste en examinar los elementos probatorios que vinculan a un ciudadano con un hecho acaecido, etapa en la que los abogados de la defensa intentarán objetarlos alegando su ilegalidad o falta de suficiencia procesal (Art. 26 del Código Procesal Penal dominicano).

La etapa preliminar concluye cuando el juez dicta un auto de no ha lugar o un auto de apertura a juicio de fondo. Si dicta el auto de apertura a juicio, es en ese preciso momento cuando los ciudadanos investigados por el Ministerio Público pasan formalmente a la condición de imputados y acusados para dicha fase, al haberse admitido los elementos probatorios como legalmente suficientes para el debate público.

Repito: en la fase preparatoria no debería hablarse formalmente de acusados en sentido estricto hasta tanto no se haya presentado y admitido la acusación correspondiente, pues el Ministerio Público hasta ese momento solo cuenta con elementos probatorios de un vínculo entre el ciudadano y el hecho atribuido.

En el proceso seguido a los ciudadanos vinculados al caso "Odebrecht", el Ministerio Público, curiosamente, ha omitido la tipificación penal de prevaricación. ¿Por qué? Porque se peca de prevaricación tanto por comisión como por omisión, y de ese ilícito pocos funcionarios de los tres Poderes del Estado podrían librarse. Enarbolar la prevaricación en estas circunstancias equivaldría a desmantelar la estructura misma del Estado dominicano.

Incluso quien actúa como fiscal en el presente caso podría correr el riesgo de ser objeto de una recusación por prevaricación por parte de la defensa.

A propósito, he recibido de parte de un amigo una lista de siete "errores" cometidos por el Procurador General de la República. El uso de las comillas responde a que se trata de fallos que no deberían ser cometidos, precisamente, por el máximo representante del Ministerio Público:

·       Error 1: Citaron incorrectamente la ley de lavado de activos, puesto que había sido derogada.

·       Error 2: La traducción de los documentos remitidos por la fiscalía federal de Brasil carece de validez legal por el peritaje empleado.

·       Error 3: La información solicitada solo abarcó hasta el año 2004.

·       Error 4: El enriquecimiento ilícito no está tipificado correctamente en el marco de la nueva ley sobre lavado de activos.

·       Error 5: El Procurador General de la República faltó a la verdad en cuanto a los "depósitos" atribuidos a Roberto Rodríguez.

·       Error 6: Incluyeron a una persona por error y posteriormente la excluyeron del proceso.

·       Error 7: Le adjudicaron a Pacheco una propiedad que ya le había sido incautada previamente.

Concluyo de la siguiente manera: las decisiones que imponen privación de libertad y medidas cautelares responden a una fuerte presión social y no a un estricto apego a la ley conforme al debido proceso. Por tanto, el juez de la Instrucción (o Atención Permanente) que conoce el caso "Odebrecht" ha cedido ante el populismo penal, dándole la espalda a la ética y al rigor del jurista.