miércoles, 28 de octubre de 2015

Me solidarizo con los pilotos franceses que se fugaron


Por Orbis Beltré

Pido disculpas a los familiares de este ser humano, a mis lectores, a cada persona que pueda resultar herida su susceptibilidad. No acostumbro a publicar este tipo de imágenes. Sin embargo, considero que es muy importante una aclaración.

El ser humano de la imagen se trata de un ciudadano haitiano, quien en vida, según los que lo conocieron informalmente, respondía al nombre de Tulile. En febrero de este año 2015 Tulile fue hallado ahorcado, colgado de un árbol, en un parque de Santiago de los Caballeros, República Dominicana.

Para entonces, para esos días, el fervor de los naZionalistas dominicanos estaba en su punto de ebullición: quemaban la bandera haitiana en plazas públicas y a plena luz del día, iban a vecindarios haitianos e intentaban provocar peleas para justificar su crueldad contra el color negro de la piel (negros que odian a negros), y se inventaban cualquier excusa para expresar sus más bajos instintos hacia unos seres humanos que solo han venido a nuestro país, empujados por las mismas circunstancias de esos dominicanos que se echan al Canal de la Mona para llegar a Puerto Rico.

Traigo estos señalamientos, porque a propósito de la fuga de los pilotos franceses, que inmediatamente pisan suelo francés convocan una rueda de prensa para decir que decidieron fugarse de nuestras autoridades porque "en República Dominicana no se investiga y no hay justicia", quiero solidarizarme con ellos y hacerlos partícipes de que como ciudadano dominicano que soy, tienen mi apoyo moral.

Si los franceses tienen o no razón eso no lo voy a mover mucho, porque nada es más elocuente que una imagen. Una imagen vale más que mil palabras, dicen, y también yo lo digo.

El cadáver de Tulile fue hallado el 11 de febrero del presente año. Estaba colgado de un árbol, en un parque de la segunda ciudad más importante de nuestro país. Sus manos estaban amarradas, sus pies también estaban amarrados.

Inicialmente las autoridades barajaron varias hipótesis para esclarecer el caso. Pero aunque usted no lo crea, 18 días después de este macabro acontecimiento, los medios de comunicación de República Dominicana se colocaban frente al ministro de Interior y Policía, para escuchar de este importante funcionario de la Justicia, que a la conclusión que habían llegado fue, que el ser humano, Tulile, el haitiano que apareció en un parque público, colgado de un árbol, con las manos y los pies amarrados, se suicidó.

Se me ocurren entonces, algunas preguntas:

¿Deberíamos esperar que la comunidad internacional no se solidarice con los pilotos franceses que huyeron de aquí y al llegar a su país han dicho que decidieron evadir a nuestras autoridades porque en República Dominicana no se investiga y no hay justicia?

¿Es sensato no estar de acuerdo con estos pilotos franceses?

¿Acaso no es justo reconocer que estos pilotos franceses han dicho la verdad?

Por último, amigas y amigos, por cuanto a justicia respecta, luego del desenlace del caso "Félix Bautista", hasta el Estado dominicano, si pudiera, estaría dispuesto a fugarse de aquí.

domingo, 11 de octubre de 2015

El cambio para no cambiar

Orbis Beltré
Por Orbis Beltré

Necesitamos un cambio, eso dijo el pueblo en 1978 y votó por el PRD para sacar del Poder a Balaguer.

Necesitamos un cambio, eso dijo el pueblo en 1986, para sacar del Poder al PRD y entrar al Poder a Balaguer.

Necesitamos un cambio, eso dijo el pueblo en 1996, para elegir como su Presidente a quien Balaguer había designado; a Leonel Fernández.

Necesitamos un cambio, eso dijo el pueblo en 2000, para sacar del Poder a Leonel Fernández y entrar al Poder al PRD.

Necesitamos un cambio, eso dijo el pueblo en 2004, para sacar del Poder al PRD y entrar al Poder a Leonel Fernández.

Necesitamos un cambio, eso continúa diciendo el pueblo, y cree que el cambio debe ser como todas las veces que ha habido cambio; o sea, cambiar de mafiosos. Por eso hoy se atreve el pueblo a creer que el PRM es lo opuesto al PLD; cree el pueblo que esos dirigentes del PRM son diferentes a los criminales que hoy nos gobiernan desde el PLD, esto a pesar de que fueron esos que ahora dirigen en el PRM, las mismas sabandijas que nos gobernaron entre 1978 y 1986, y entre el año 2000 y 2004.

Yo, con mucha tristeza lo asumo, prefiero no ser parte de ese pueblo que entiende así el concepto "cambio".


sábado, 22 de agosto de 2015

Entre culpables y responsables

Orbis Beltré
Por Orbis Beltré

Los intelectuales dominicanos quedarán muy mal parados en la historia; pues las veces que no se confabularon con los criminales que desde la fundación de la República han usado al Estado como un bien de su propiedad particular, se han hecho los locos con el pueblo.

Hoy entonces este pueblo está pagando un precio muy alto, más que por cualquier causa, por el hecho de no haber tenido una clase intelectual dispuesta a confrontar con sinceridad, a delincuentes como Trujillo, Balaguer, Jorge Blanco, Leonel Fernández, Hipólito Mejía y Danilo Medina.

Hoy estos desgraciados intelectuales no logran entender por qué somos un pueblo tan estúpido, que mantiene a un truhan como Danilo Medina, en el más decoroso altar de santo alguno, mientras son asesinadas Franchescas de 18 años por miembros de una Policía integrada por sabandijas y sostenida por sabandijas.

La culpa de que seamos una sociedad tan asquerosa es de los intelectuales dominicanos, por su falta de honestidad, por su falta de criterio para confrontar al empresariado paga sueldos de miseria.

La culpa es de los intelectuales dominicanos, por desentenderse de su deber de educar a los ciudadanos, permitiendo al mismo tiempo que tal labor se la adjudicara la Iglesia, imponiendo fraudes como la moral basada en la resignación y el perdón.

Nos han "educado" en una moral de resignación y perdón. De ahí estas frases tan abusadoras del sentido común: "Esto no lo arregla nadie"; "Todos son iguales"; "Esto solo lo arregla Dios".

Nos han “educado” en una moral de resignación y perdón, y esta es la razón por la cual este pueblo se adapta a todo y lo perdona todo: la desaparición de las riquezas que nos legó la dictadura trujillista, el engaño con la CDE, las obras sobrevaluadas, los peajes sombra, los Tucanos, el contrato Barrick Gold 2009, legisladores que firman documentos públicos sin leerlos, el déficit fiscal de 2012, el asesinato de 11 niños en el hospital Robert Reid, las cantinfladas de Francisco Dominguez Brito, el sadismo de Yeni Berenice Reynoso, la insolencia de Moscoso Segarra, la burla de Danilo Medina sobre loma Miranda y su hedor a tiburón podrido, la estafa del Gobierno a través de la venta de los combustibles…

Es esta maldita moral con la que nos han "educado", lo que no permite que el pueblo fusile hoy mismo a Leonel Fernández, a Hipólito Mejía y a Danilo Medina. (Excúsame art. 304 Párrafo I del Código Penal dominicano).

Es esta maldita moral con la que nos han "educado", lo que no permite al pueblo fusilar al Comité Político del PLD, a los dirigentes principales del PRD, a los dirigentes principales del PRM, y a los dirigentes principales del PRSC.

Estos principales señores del PLD, del PRD, del PRM y del PRSC, son los responsables de que tengamos un empresariado usurero, agiotista, explotador, sin conciencia social y sin criterio de justicia.

Estos principales señores del PLD, del PRD, del PRM y del PRSC, son los responsables de que tengamos una Policía asesina de Franchescas y de Césares Augustos Ubrí Boció.

Estos principales señores del PLD, del PRD, del PRM y del PRSC, son los responsables de que tengamos unas Fuerzas Armadas parasitarias, que en lo único que han sido diligentes es en sacar provecho personal de cuanto canalla se ha colocado la banda presidencial desde 1966 hasta la fecha de hoy, exceptuando tal vez a don Antonio Guzmán.

Estos principales señores del PLD, del PRD, del PRM y del PRSC, son los responsables de la vergonzosa pobreza espiritual y material en la que vive el pueblo dominicano.

Estos principales señores del PLD, del PRD, del PRM y del PRSC, son los responsables de cada Franchesca asesinada por la marginalidad y el hambre y la desesperanza en la que estamos viviendo todos en esta República Dominicana.

Estos principales señores del PLD, del PRD, del PRM y del PRSC, son los responsables de que tengamos un Poder Judicial al servicio de la impunidad en la que se escuda el saqueo de los fondos públicos que nos deja huérfanos de un Estado solvente.

Estos principales señores del PLD, del PRD, del PRM y del PRSC, nos han robado el sosiego, nos han acorralado con la inseguridad ciudadana, y no hay que dudar que nos han dejado a merced de la protección de un dios que al parecer no supera su última borrachera de circo en el concilio de Nicea.

El pueblo está apuñalado, se ejerció la violencia mortal en contra suya, porque su verdugo lo notó abandonado de su clase intelectual.

El pueblo está apuñalado y agoniza… lo hirió sutilmente su Gobierno, y se muere en las calles, se muere en el hogar, se muere en la escuela, se muere en los hospitales, se muere en las ARS, se muere en las telefónicas, se muere en las Edes, se muere en las generadoras, se muere en el Congreso Nacional, se muere en el Poder Ejecutivo, se muere en el Poder Judicial, se muere en las Fuerzas Armadas, se muere en la Policía Nacional, se muere en los sueldos mínimos, se muere en el voto, y se muere después de muerto y se sigue muriendo con cada vez menos dignidad.

lunes, 17 de agosto de 2015

¿Mano dura contra qué?

Por Orbis Beltré

A propósito de que el nuevo Jefe de la Policía se juramentó diciendo que enfrentará a la delincuencia en el terreno que los delincuentes elijan; apropósito de que escucho a mucha gente arengar a favor de que la Policía aplique "mano dura...", debo advertir que esa política de "mano dura contra los delincuentes" no ha funcionado. Y lo peor de todo es, que muchas veces la Policía, con tal actitud, ha terminado disparando incluso contra cualquier ciudadano, por sospecha.

¿Se acuerdan ustedes de qué fue lo que dio origen a aquella compaña que decía "Policía, no me dispare, que no me paro en lo claro"?

Con esta filosofía de “enfrentaremos a los delincuentes en el terreno que ellos quieran”, han fracasado las gestiones de los últimos 10 o 15 Jefes de la Policía, incluidas las gestiones de tres maestros del manodurismo, como lo fueron Enrique Pérez y Pérez, Pedro de Jesús Candelier y Rafael Guillermo Guzmán Fermín.

Para los que arengan a la Policía a aplicar la "mano dura", les presento este histórico reciente: ¿Se acuerdan de cómo miembros de la Policía, en un allanamiento ilegal en Sosua, Puerto Plata, asesinaron a un ciudadano alemán y se robaron dos cajas fuertes con millones de pesos? Hace muy poco que, un coronel, dos tenientes coroneles, un capitán, un segundo teniente, un sargento y un cabo, todos de dicha institución, fueron quienes atracaron a una ciudadana en la Ave. Las Américas, Santo Domingo Este, y le robaron más de 300 mil euros.

Y muy especialmente para quienes pretenden vendernos la idea de la necesidad de un Pedro de Jesús Candelier en la actual jefatura de la Policía, esto: durante la era de este trucupey uniformado, había delincuentes, en cantidades y tan desafiantes como ahora. Y las ejecuciones extrajudiciales a través de los famosos “intercambios de disparos” no cesaron. Este trucupey uniformado no se cansó de matar, indistintamente, a cimarrones y a mansos. Al final nadie supo qué pasó con Angito. Para aquel entonces, ni siquiera un todopoderoso como Beauchamp Javier estuvo a salvo de la orgía de sangre que se danzaba en esta selva que se llama República Dominicana.

A mi honestamente, me apena ver a personas con formación académica, y que no son parte de las mafias que nos gobiernan, pedir que se emule la conducta de un asesino como Candelier, que si bien fuera cierto que en su gestión los delincuentes "andaban planitos", él mismo nunca le pudo contestar al Padre Rogelio Cruz, de dónde sacó tanto dinero como para comprar una villa turística.

Entonces, advierto, muchísimo cuidado con cómo le pedimos que enfrente a los delincuentes, a una institución que como la Policía Nacional dominicana, muy poca moral tiene para expresar repulsa contra el crimen organizado o desorganizado.


Al cumplirse 3 años de la muerte de Esperancita, una aclaración:

Esperancita
Por Orbis Beltré

A Esperancita la asesinó la Iglesia católica, con el consentimiento del Estado dominicano.

¿Qué argumentó la Iglesia católica para impedir que esta joven recibiera el tratamiento médico que le hubiera salvado la vida?: Que Esperancita estaba embarazada, que el tratamiento médico ponía en peligro el feto que ella llevaba en su vientre, y que eso violaba el Artículo 37 de la Constitución dominicana, que dice así:
Artículo 37. - Derecho a la vida: El derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte. No podrá establecerse, pronunciarse ni aplicarse, en ningún caso, la pena de muerte.
Es muy evidente que la Iglesia católica y el Estado dominicano, haciendo valer su posición en el artículo antes reseñado, con su afán de "proteger" el embarazo de Esperancita, no les importó la suerte de ella, violaron su derecho a la vida y la condenaron a muerte.

Maliciosamente, la Iglesia católica y el Estado dominicano, en su "estricto apego" a lo legal omitieron que el Artículo 37 de la Constitución dominicana tiene atenuantes en los Artículos 38 y 42 de la misma, que hubieran salvado a Esperancita, porque dicen así:
Art. 38. - Dignidad humana: El Estado se fundamenta en el respeto a la dignidad de la persona y se organiza para la protección real y efectiva de los derechos fundamentales que le son inherentes. La dignidad del ser humano es sagrada, innata e inviolable; su respeto y protección constituyen una responsabilidad esencial de los poderes públicos. Art. 42. - Derecho a la integridad personal: Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica, moral y a vivir sin violencia. TENDRÁ PROTECCIÓN DEL ESTADO EN CASOS DE AMENAZA, RIESGO O VIOLACIÓN DE LAS MISMAS. En consecuencia: 1) Ninguna persona puede ser sometida a penas, torturas o procedimientos vejatorios que impliquen la pérdida o disminución de su salud, o de su integridad física o psíquica. Constitución dominicana (2010)
Los derechos humanos y los derechos fundamentales los poseen las personas, no un feto. La Constitución dominicana así lo deja muy claro en su Artículo 8:
Artículo 8.- Función esencial del Estado. Es función esencial del Estado, la protección efectiva de los derechos de la persona, el respeto de su dignidad y la obtención de los medios que le permitan perfeccionarse de forma igualitaria, equitativa y progresiva, dentro de un marco de libertad individual y de justicia social, compatibles con el orden público, el bienestar general y los derechos de todos y todas. Constitución dominicana (2010)
La Iglesia católica y el Estado dominicano, violaron además, en perjuicio de la hoy occisa, los siguientes artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos:
Art. 3.- Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona. Art. 5.- Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. Art. 12.- Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques. Art. 25. - Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez y otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad. Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948)
En definitiva, la Iglesia católica y el Estado dominicano omitieron todas estas atenuantes legales que hubieran salvado a Esperancita de la interpretación cerrada del Artículo 37 de la Constitución dominicana. La Iglesia católica y el Estado dominicano deben pagar por su crimen.


jueves, 2 de abril de 2015

El ser humano primero!

Por Orbis Beltré

La defensa no es a los haitianos, y ningún dominicano defendería a extranjeros o compatriotas que incurriesen en actos vandálicos contra los símbolos patrios.

No se defiende la presencia haitiana legal o ilegal en nuestro país; el llamado de las voces dominicanas contestatarias a la sentencia TC/168-13, es para que el Estado dominicano no transgreda los derechos fundamentales de unos seres humanos en condiciones tan vulnerables.

No se defiende la actitud beligerante que pudiera existir en muchos haitianos hacia nuestra sociedad; no se defiende que a ellos se los considere dominicanos si no cumplen los señalamientos de la ley, lo que se persigue es que las autoridades y el pueblo en sentido general, los vea como seres humanos.

Desafortunadamente, la apatía cívica de nuestro pueblo ante el imprescindible conocimiento de la historia que nos dio origen como nación, ha provocado que muchos practiquemos un patriotismo que no va más allá de acariciar cualquier pretexto para ensañarse contra los haitianos.

Los haitianos no son nuestros enemigos; ellos no quieren invadirnos, solo vienen a nuestro país empujados por la misma fuerza que empuja al dominicano a echarse al Canal de la Mona para llegar a Puerto Rico. 

Los haitianos vienen a nuestro país, empujados por la misma fuerza que empuja a los mexicanos a cruzar la frontera hacia Estados Unidos. 

Los haitianos vienen a nuestro país, empujados por la misma fuerza que empuja a los marroquíes a cruzar el Gibraltar para llegar a España; ellos vienen a nuestro país, empujados por la misma fuerza que empuja a la África negra a echarse al Mediterráneo para llegar a Europa.

Los haitianos vienen a nuestro país, empujados por la misma fuerza que empuja a los habitantes del cuerno africano a dispersarse por toda esa vastedad continental.

Todas estas, que son migraciones forzosas, tienen la misma causa: carencia. El ser humano no se deja morir, se resiste el ser humano a dejarse morir sin hacer un último esfuerzo, y enfila su rumbo hacia donde cree posible algún bienestar. Y fue así siempre, es una naturaleza que incluso la asumen los animales no humanos.

Nuestro amor a República Dominicana no debería consistir en palabrería hacia los símbolos patrios. Los símbolos patrios se defienden solos cuando somos capaces de comprender los más básicos soportes sociológicos de los pueblos, lo que significaría levantarnos como una sociedad fuerte, y no como la sociedad anémica que somos, gracias exactamente a quienes azuzan el temor y el resentimiento, tanto en Haití como en nuestro país, para triunfe la culpa y no la armonía. 

La historia tiene para mostrarnos, cuán perversa ha sido esta forma de amor patrio que han practicado varías generaciones dominicanas, y que todavía hoy la seguimos practicando.

Los enemigos de nuestros héroes independentistas pudieron ser las autoridades haitianas de entonces, pero quienes los traicionaron, quienes los humillaron, quienes los condenaron a exilio y/o muerte miserable, fueron los dominicanos; dominicanos que irónicamente apelaron a su “amor” por la Patria para volverse en contra de Duarte y de los trinitarios, y a favor de Pedro Santana, de Tomás Bobadilla, de Buenaventura Báez y de esa Iglesia católica que como ahora aquella vez, estaba dirigida por Tomás de Portes, un sátrapa de la fe que parece haber reencarnado en su Eminencia Reverendísima, Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez.

Basta de manipulación! No se defiende a los haitianos, lo que se defiende es al ser humano!

viernes, 24 de octubre de 2014

El Estado dominicano: un hazmerreír internacional

Orbis Beltré
Por Orbis Beltré
A raíz de la reciente sentencia de una corte internacional contra el Estado dominicano, que lo condena por violación de los derechos humanos en perjuicio de nacionales haitianos o de dominicanos descendientes de haitianos, un amigo nacionalista se pregunta por qué Bahamas y otras islas del caribe que deportan haitianos no corren la misma suerte que República Dominicana.

Esta es mi contestación:

A Bahamas y las demás islas que hacen deportaciones masivas de haitianos que carecen de un estatus migratorio legal no las condenan, tal vez porque allí los gobiernos se respetan, tal vez porque allí las autoridades tienen un inclaudicable respeto hacia sus constituciones y sus leyes, tal vez porque allí no hay empresarios que promueven la inmigración ilegal haitiana buscando agrandar sus riquezas a base del empleo de mano de obra barata.

A esas islas no las condenan, tal vez porque allí no ha habido políticos que se hayan atrevido como aquí, a cedular ilegalmente a miles de haitianos para que voten por un candidato presidencial, como tantas veces hicieron Balaguer y sus rémoras.

A esas islas no las condenan, porque ellos no tienen unas Fuerzas Armadas que durante 50 años hayan estado exigiendo sobornos a inmigrantes haitianos para dejarlos entrar en sus países y el gobierno se hace el loco. 

A esas islas no las condenan, tal vez porque allí las oficialías civiles no funcionan con "bucones" que registran actas de nacimientos y las venden al mejor postor mientras el gobierno se hace el ciego.

A esas islas no las condenan, tal vez porque allí no hay legisladores por los que el pueblo vota en cada elecciones, a pesar de ser confesos traficantes de inmigrantes ilegales, como es el caso del diputado por La Vega, Radhamés Ramos García.

A esas islas no las condenan, tal vez porque allí no hay una Cancillería que nombra cónsul a un reconocido traficante de inmigrantes ilegales, como hizo la Cancillería dominicana, con el recién designado diplomático en Haití, Andrés Boció Fortuna.

Todos los haitianos que haya ilegalmente inscritos el nuestro registro civil, no lo consiguieron a punta de pistola, sino que fueron registrados como dominicanos por la irresponsabilidad del Estado dominicano, que se hace representar por lacras que no tienen en sus vidas otro criterio que no sea "el dame lo mío". ¿O acaso no fue el Estado dominicano, que distinguió y declaró oficialmente como "Padre de la Democracia dominicana", a aquel Joaquín Balaguer que instituyó en la cosa pública, el macuteo?

Todos los haitianos que cada día entran ilegalmente a nuestro país, es muy probable que hayan pagado un soborno a nuestras autoridades, y el Gobierno muy bien gracias.

Todos los haitianos que están pidiendo limosnas en las principales avenidas de nuestro país, son muy probablemente parte de una red lucrativa que el Gobierno dominicano no enfrenta porque los accionistas de tal son socios suyos.

A Bahamas y las demás islas del Caribe que deportan haitianos sin estatus migratorio legal no las condenan, tal vez porque allí hay unos pueblos coherentes, que igualmente eligen como sus representantes a autoridades coherentes.

Aquí el problema no es la presencia de cientos de miles o de millones de haitianos sin estatus migratorio legal, sino la terquedad de un pueblo que está resuelto a matar la culebra por la cola. Por eso no le merecemos confianza a la comunidad internacional; por eso no le merecemos respeto a la judicatura internacional; por eso nos condenarán siempre, incluso cuando en nuestra contra lo que haya sean dudas y no pruebas que nos incriminen como Estado violador de derechos fundamentales en perjuicio de seres humanos.